Que no se enteran

VIGO

Hace solo cinco años, la crisis galopaba ya con un descaro insolente. Había 26.000 parados en Vigo, un goteo incesante de quiebras de empresas, EREs diarios en el periódico, el metal incenddiaba las calles y hasta la gripe A provocaba pánico. No estaba el horno para bollos y quien más y quien menos empezaba a estar harto. Por ser suaves. La mayoría de los vigueses pasaron de votar aquel mayo del 2009. Aun así, el 92 % de los votantes entregaron su confianza al PP, al PSOE o al BNG. Los tres grandes.

Cinco años después, en un contexto mucho más desértico que aquel, en una ciudad exhausta, plomiza, desahuciada, empachada de futilidad y curada de espanto, los tres partidos de toda la vida han sumado el 54 % de los votos en Vigo. Por decirlo de otra forma, la mitad de los que se molestan en ir al colegio no se sienten representados por los señores que se sientan en el pleno de la corporación. Por los señores a los que pagan. O también: solo uno de cada cuatro personas con posibilidad de ir a votar ha cogido la papeleta del PP, el PSOE o el BNG. Que como recado no está mal.

La reacción de estos tres partidos ha sido esta:

El PP -18.015 votos menos- se ha proclamado ganador de las elecciones y se ha felicitado por agrandar su distancia con los socialistas.

El PSOE -18.382 votos menos- es el único que no pierde las elecciones, ya que, según Caballero, PP, BNG y AGE ceden más votos.

El BNG -2.184 votos menos y la demostración de que sí, todavía se podía seguir bajando- considera que los datos demuestran que ha logrado «máis achegamento á xente».

Así que los tres partidos se aplauden ante el espejo y, mientras, llaman «desafección política» a lo que ocurre a su alrededor. Porque la culpa no es suya sino de la mitad de los votantes. Que no se enteran.

angel.paniagua@lavoz.es