«La gente cree que se me solucionó todo»

María Jesús Fuente Decimavilla
María Jesús Fuente VIGO / LA VOZ

VIGO

Ana María Barcia sigue sin poder salir de casa por falta de accesos

29 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«La gente cree que se me solucionó todo el problema y que ya puedo salir de casa, pero sigo igual que antes, encerrada». Con estas palabras resume Ana María Barcia lo que ha sucedido desde el 3 de noviembre, día en el que salió a la luz su caso. No podía salir de casa en silla de ruedas por falta de accesos en la vivienda y tenía que permanecer encerrada excepto cuando acudía la ambulancia para llevarla al hospital. Las administraciones se comprometieron de inmediato a estudiar el caso.

El alcalde sugirió que se pusiera en contacto con la concejalía de Benestar Social y que enseguida verían lo que se podía hacer. Recordó que además en Navia aún quedaba algún piso libre.

Siguiendo las instrucciones, Ana María llamó a la concejalía, donde le explicaron que una trabajadora social se pondría en contacto con ella. En vista de que la citada trabajadora no daba señales de vida, su familia se desplazó a una oficina de Servicios Sociales donde le confirmaron que estaba fichada y que, por tanto, ya estaban al tanto de su caso. Sobre la existencia de pisos libres, aseguraron no tener constancia.

Desde entonces, y va para dos meses, Ana María no ha vuelto a saber nada más del Concello.

En el caso de la Xunta de Galicia, la Consellería de Traballo e Benestar encargó a Cogami (Confederación Gallega de Minusválidos) un estudio en la propia vivienda de la mujer para tantear las posibilidades de adaptación de la casa, de forma que le permita salir a la calle. Efectivamente una trabajadora de Cogami se acercó hasta la vivienda familiar de Tomás Paredes donde practicó un informe tras comprobar las dificultades que ofrece el inmueble para su adaptación. El documento fue entregado a la Xunta y de momento no se ha sabido más.

Las razones de que la gente piense que el caso de Ana María está solucionado son, por tanto, las palabras iniciales de los políticos que, de momento, no han servido de nada.

Las únicas ofertas que recibió esta vecina de Vigo fueron las de un grupo hotelero, que le ofreció vacaciones gratis en sus instalaciones de Gerona, y la de una vecina de Boiro, que le prestaba su casa de la playa para pasar un mes de vacaciones.

Ana María les quedó a ambos muy agradecida, pero insistió que lo que necesita realmente es un piso con un alquiler asequible y ascensor para poder salir de casa.

De momento sigue esperando que alguien le haga caso para salir de la situación actual como consecuencia de la distrofia muscular que sufre y que la mantiene parte del tiempo en la cama al no poder abandonar su hogar. Pese a todo, aún confía en que pueda cambiar su situación.