Emprendedores!!!

VIGO

De un tiempo a esta parte no hay palabra tan manoseada como «emprendedor», algo que sonaba a chino hace apenas una década.

En la actualidad no hay negocio que se precie que no tenga al frente un emprendedor. Que abres un quiosco de pipas, eres un emprendedor minorista. Que montas un furancho clandestino en el bajo de tu casa, un emprendedor que ha recuperado la tradición. Que te reconviertes en matarife de porcos para matar el hambre de los tuyos, ejemplo de emprendedor solidario.

Las administraciones abren locales a diestro y siniestro para informar a los futuros emprendedores, que no para financiar sus proyectos, sobre las maravillas de ser sus propios jefe y de convertirse en autónomos. Sin ir más lejos, ahí está el polémico edificio de La Gota de Leche reconvertido por la Xunta en centro de asesoramiento.

La palabra ha llegado incluso a las televisiones. Ahí están los concursos con ciudadanos agobiados intentado demostrar lo indemostrable: la leche con más sabor del mundo, tomates ecológicos con olor a tierra, fotógrafos de difuntos, limpiadores de nichos, educadores de perros, masajistas a domicilio. En estos casos y a diferencia de las administraciones, el proyecto más original puede ganar un premio y lograr financiación.

Una se pregunta cómo se llamaban antes las personas que abrían un negocio o que tenían una idea fuera de lo común. Si mal no recuerdo, eran tenderos, zapateros, joyeros, peluqueros, panaderos, sastres, cesteros... De seguir por este camino, dentro de poco habrán desaparecido todos ellos. Serán emprendedores. A no ser que la realidad, muy terca a veces, demuestre que el nombre ha servido de bien poco y que lo importante se llama financiación bancaria. Tiempo al tiempo.

¿Cómo se llamaban antes las personas que abrían negocios?

mariajesus.fuente@lavoz.es