Reciclar

VIGO

Que tire la primera piedra el que no haya pensado alguna vez que Tráfico vive de, por y para sablearnos a base de multas. Que lo suyo es sembrar de radares el paisaje para fotografiarnos a traición sin darnos opción a posar con nuestro perfil más favorecedor. Pues no. También le queda tiempo para estudiar. Y ahora está estudiando reciclar a los conductores que hayan cumplido los 40. Dicen que tenemos que actualizarnos, que desde que pasamos por la autoescuela ha habido muchos cambios en la teoría y que se impone ponerse al día. Total, que cuando haya que renovar el carné de conducir, además de demostrar que seguimos teniendo vista de lince -eso sí, gracias a las lentillas- y oído de tísico -siempre que no olvidamos ajustar el sonotone-, tendremos que dejar constancia también de que no hay señal que se nos resista. En suma, habrá que volver a examinarse.

¡Qué gran idea! Se impone plagiarla sin dilación. Reciclar, reciclar y reciclar. Propongo que el primer colectivo en pasar por el rodillo reciclador sea el de políticos. Que no haya ni uno solo de más de 40 años que ose pedirnos el voto si previamente no ha pasado la prueba. En este caso tendrá que estar limpio de corrupciones, corruptelas, prevaricaciones, cohechos, amiguismos y otras tentaciones y debilidades propias del cargo. Fijo que el ERE en la Praza do Rei nos dejaría sin quorum en los plenos.

Que tampoco haya ninguno de más de 40 años que tome la decisión de privatizar hospitales, incluido el aún nonato, si antes no ha convencido a los usuarios de la sanidad pública de que con la otra opción, la privada, van a estar más y mejor cuidados.

Y, ya de puestos, que ningún director de aeropuerto de más de 40 años pueda seguir pisando moqueta si no demuestra que es capaz de evitar que los pasajeros vuelen. Desde Oporto, digo.

soledad.anton.vigo@lavoz.es