Muera la inteligencia

VIGO

Los recortes siempre caen del mismo lado. El Concello de Vigo quiere dejar de pagar los 350.000 euros que pone cada año para que funcione la Biblioteca Central. El alcalde proclamó con orgullo el lunes que desde enero no pondrá su parte, alegando que en otras ciudades gallegas quien paga es la Xunta. Un curioso remedo de aquel infausto «¡Muera la inteligencia!».

Pero, decíamos, los recortes siempre caen del mismo lado. Siempre sobre los ciudadanos. Recontemos:

Sereos atiende a yonkis e indigentes. El gobierno local lo ha dejado sin sede.

Los cuidadores de barrio atendían, sobre todo, a dependientes que no podían pagar un cuidador privado. El gobierno local ha dejado que cierre el servicio.

Las familias sin apenas ingresos no han recibido aún las ayudas del plan de emergencia. El Ayuntamiento no las ha pagado aunque ya ha gastado 300.000 euros en publicitarlas.

Los mayores se quedaron sin teleasistencia hasta que la presión social fue tan fuerte que el Concello no tuvo más remedio que ceder.

Y, ahora, la cultura. La cultura siempre acaba cayendo.

Mientras tanto, el gobierno local aprueba medio millón de euros para regalar a compañías aéreas. Da 150.000 euros para que Citroën contrate, aunque ya contrata cuando quiere. Sube de 22 a 27 millones la asignación a FCC por recoger la basura. Prolonga la concesión de Aqualia cuando quedaban cinco años para que finalizase y le permite mantener en Vigo el recibo del agua más caro de Galicia. Aprueba continuas subidas del billete de Vitrasa.

Pero es mejor recortar en la atención social y en cultura. Venderlo como una cuestión de si paga uno u otro es una burla tramposa. Lo único que está de fondo son las prioridades del Concello. Y la inteligencia no es una de ellas.

angel.paniagua@lavoz.es