El museo que flota

VIGO

05 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Museo do Mar navega a la deriva desde hace unos años en cuanto a su programación. No se sabe por dónde te va a salir en la próxima entrega, si con una colección de fotos añejas sobre barcos, redes y marinos, o si con una marea de paneles informativos que te explican con pelos y señales más de lo que quieres saber. Al público en general puede que le interesen, pero muy por encima. A veces parece que el Museo del Mar está de la misma manera que el título de esta sección, es decir, al pairo. Que ni se mueve ni se deja de mover. Depende de cómo sople el viento. Es cierto que cuenta con muchos menos recursos económicos de los que contaba cuando se creó, pero... ¿de verdad que no hay forma de darle una salida airosa a toda esa colección de piezas que tienen guardadas en el almacén?

Actualmente es como muchos museos, solo flotan. No se hunden porque siempre hay alguien achicando el agua que amenaza con pudrirlo todo y echar a perder años de trabajo e inversiones públicas, pero llega un momento que el que se encarga de hacerlo, se agota. Los espectadores se hartan de acudir a un centro que semana tras semana hace bostezar hasta al pez globo porque no renueva sus contenidos y ha minimizado sus actividades para niños. En lo que va de año han organizado una muestra de fotografía y otra de maquetas de barcos. Con la que acaban de abrir no parecen tener mucho interés por captar público. Por poco interesante que fuera, podrían haberle cambiado el título. Una exposición no se puede titular Mapeo de los hábitats bentónicos del arco atlántico. A no ser que quieran que los visitantes huyan despavoridos al leer la programación. Hay muchos museos de la ciencia por el mundo adelante, y son un éxito porque saben adaptar sus contenidos a la realidad. El resto el perder el tiempo.

begona.sotelino@lavoz.es