El Verdugo se carga un concurso

VIGO

Imagen de la grabación del programa suspendido, que como todos entonces tenían un gran éxito.
Imagen de la grabación del programa suspendido, que como todos entonces tenían un gran éxito.

Un error en una pregunta sobre Vigo fulminó en 1970 el programa de TVE «Los hombres saben, los pueblos pasan», y el escándalo acabó en los tribunales

22 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Da para muchos errores que Vigo, una ciudad de trescientos mil habitantes censados, no sea capital de nada. La pasada semana, el hombre del tiempo de TVE arregló el caso con esta frase: «Si nos vamos a la capital de provincia más lluviosa, que es Vigo, ahí se recogen al año unos 1.900 litros por metro cuadrado». El año pasado, la CNN situó la cumbre del G-20, que tenía lugar en Cannes (Francia), en Cans (O Porriño). La Wikipedia afirmaba en 2011 que Vigo era «la tercera ciudad más poblada de Portugal». Y la primera edición del Trivial preguntaba: «¿En qué provincia está Vigo?» No pocos la localizaban en A Coruña.

Este año el cardenal Rouco Varela confundió en rueda de prensa los CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) con las islas Cíes. «¿Qué has dicho de las Cíes? Porque eso me suena a la ría de Vigo...», espetó el purpurado a un periodista.

En los tiempos del Celta europeo, no pocos equipos creían que la ciudad se llamaba Celtavigo. Lo cual no ha de extrañarnos, pues el gran Alexander Mostovoi, cuando llevaba dos temporadas jugando como celeste, en una entrevista con un periodista en una terraza en O Castro, se levantó de pronto, señaló el horizonte y preguntó: «¿Qué es eso?». Eran las Cíes. El inolvidable y genial Zar aún no había reparado en ellas tras dos años viviendo aquí.

Así que abunda el error geográfico con la ciudad olívica. Pero pocas veces ha adquirido la trascendencia que, en 1970, provocó un fallo en una pregunta del concurso más popular en TVE del momento: Los hombres saben, los pueblos marchan. Una respuesta relacionada con la ría de Vigo provocó un escándalo mediático, demandas en los tribunales y la anulación del programa.

Producto franquista

El concurso, nacido un año antes, en febrero de 1969, quería ser moderno y ambicioso. Los concursantes se situaban en unas burbujas de plástico gigantes, que los aislaban del entorno. Y el decorado y los paneles estaban muy cuidados. Claro que, con el título Los hombres saben, los pueblos marchan, era imposible ocultar que era un producto de la dictadura, genuinamente tardofranquista.

Terenci Moix, en su obra El sadismo de nuestra infancia, recordaba bien aquel concurso de preguntas y respuestas sobre la geografía provincial de la llamada piel de toro. «Este tipo de cultura, que todavía en 1970 ha dado un título a programa televisivo tan clarificador como Los hombres saben, los pueblos marchan, es, en otra escala, la que tuvimos en el colegio», escribía Moix, que consideraba aquellos tiempos «la plena era del yermo», para añadir que concursos como aquel suponían «la cultura administrada para los niños en las secciones de pasatiempos de nuestros tebeos de entonces; en resumen, una de tantas facetas del verdadero sadismo de nuestra infancia».

Parece que no le gustaba al señor Moix el tufo a régimen que destilaba el programa. Pero lo cierto es que era un éxito de audiencia. Matizando, claro, que no había ninguna competencia a TVE. La oferta de los lunes era Los hombres saben, los pueblos marchan o nada.

El concurso seguía la línea de otros precedentes como Danzas de España y La unión hace la fuerza. Y su dinámica enfrentaba a concursantes que representaban «a las diversas regiones de la Patria». Su lema era poner en valor «la rica variedad de nuestras provincias».

Todo iba bien hasta el programa del 22 de marzo de 1970. Ese día, se enfrentaban «la señorita María-Luisa Crespo Arcilla, representante de Santander, y el señor Barrenechea, de la de León». El presentador, Joaquín Soler Serrano, planteó a pregunta: «¿Qué ríos forman la ría de Vigo?» Es una cuestión que, tal vez, algún vigués de hoy no sabría responder. Pero que se arriesgó el leonés y escribió «Verdug y Outabeud». Los jueces se la dieron por válida.

Eliminada la señorita Crespo Arcilla, se montó un formidable guirigay. Y el padre de la concursante interpuso una demanda aduciendo que la respuesta correcta era Verdugo y Oitavén. Nunca antes se había querellado un concursante contra TVE. «Deberán reconocer el mejor derecho de la señorita María Luisa Crespo, como representante de Santander, sobre el del concursante por la provincia de León, señor Barrenechea, descalificando a éste y sustituyéndole, en el pase a las semifinales de dicho programa, por la señorita María Luisa Crespo, con el resarcimiento de daños y perjuicios correspondientes que resulte en ejecución de sentencia, además de los intereses legales de dicha suma», decía la demanda.

La cosa podría parecer más cómica que importante. Pero lo cierto es que la querella se convirtió en escándalo y noticia en todos los periódicos de España. La polémica llegó a lo más alto y el programa fue cancelado. No hubo más Los hombres saben, los pueblos marchan.

Hoy asombra que algo tan absurdo pueda ser escándalo en todo el país y termine fulminando un programa. Pero es obvio que las noticias de verdad no aparecían en los diarios con el régimen. Eso sí, el lío de la ría de Vigo al menos dejó a alguien contento. Suponemos que Terenci Moix quedaría encantado...

eduardorolland@hotmail.com