Castrexos en bici

VIGO

24 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Tiene gracia que el Concello ponga su sello en un espectáculo llamado Noite Romana en Castrelos y en otro que han bautizado como Día Castrexo no Monte do Castro. Tiene una gracia que te partes. Si tales eventos se presentaran únicamente como excusas para momentos de fiesta, no pasaría nada, pero lo que convierte en un pastiche un momento lúdico sin pretensiones es el revestimiento histórico con el cual pretenden colarnos algunas fiestas, como esas fiestas medievales en las que la gente tiene un cacao tan grande que todo vale para ir disfrazado. Que al final lo mismo da vestirse de Isabel la católica que de remero del Volga, el caso es pasarlo bien. Pero sin vender milongas. Como mucho, choripán.

La Noite Romana, que se celebró la semana pasada, era supuestamente una recreación para ¿recordar? una batalla acaecida hace dos mil años (o así) en las Cíes. Pero más parecía una noche de desenfreno en uno de los siete reinos de Juego de Tronos.

El Día Castrexo, que se celebrará mañana, además de una redundancia, parece una tomadura de pelo teniendo en cuenta las circunstancias. Y las circunstancias son que después décadas de abandono, el Concello de Vigo recuperó, por fin, una zona de la ciudad en la que según los historiadores tuvo lugar su origen como asentamiento poblacional.

Tras la construcción de réplicas al lado de las construcciones originales y la musealización de O Castro con un plan serio de visitas y la puesta en valor del poblado, el Concello ha minimizado el horario de visitas y ha dejado de promocionar las excursiones al mismo. Para el Día Castrexo han pensado en juegos hinchables, paseos en bici y en karts, payasos, magos... Todo muy documentado, porque como todo el mundo sabe, los castreños ya iban en bici en el Siglo III antes de Cristo. Ahora es más difícil.

begona.sotelino@lavoz.es