El Tribunal Supremo desbloquea el derribo de un edificio de la calle Churruca

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

XOAN CARLOS GIL

El litigio judicial viene del año 1998 y existe sentencia desde el 2002

08 mar 2013 . Actualizado a las 12:34 h.

Se cumplieron las previsiones sobre el edificio de la calle Churruca pendiente de derribo parcial desde hace varios años. En un intento de dilatar la demolición, la promotora, Churruca, Vilas y Promociones S.A., presentó un recurso de casación ante el Tribunal Supremo hace algo más de un año. Todo hacía indicar que estaba condenado al fracaso y así ha sido. Sin embargo, consiguió su objetivo ya que dicho recurso forzó al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) a paralizar la demolición. Ahora, el alto tribunal gallego previsiblemente dará marcha atrás.

Lo que se debate en este caso es el futuro de un inmueble de nueve plantas construido a finales de los noventa junto a la plaza de Portugal. Según la sentencia del TSXG del año 2002, se constató la existencia de un exceso de edificabilidad, con dos plantas de más y una anchura superior a la autorizada en las cinco precedentes.

Por tanto, como el fallo judicial ordenó eliminar lo indebidamente construido, esto implicaba eliminar esas dos plantas y limar en las otras cinco el sobrante. Lo primero es relativamente sencillo ya que dichas plantas desaparecerán, con la ventaja de que la promotora no llegó a venderlas y por tanto se evita el conflicto social.

Sin embargo, el recorte de las otras cinco plantea un escenario complicado ya que mermaría pisos existentes, con una problemática variada: habitaciones inservibles, incomunicación de la puerta con el piso y cuestiones de este tipo.

Ejecución en dos fases

Ante ello los propietarios afectados se pusieron en contacto con el demandante y posteriormente con la Gerencia de Urbanismo. Al final se llegó a un acuerdo a tres bandas para la demolición inicial de las dos plantas superiores, dejando para el futuro el ajuste de las restantes. Consultado el TSXG, no puso trabas a esta forma de ejecutar la sentencia.

Curiosamente, el obstáculo provino de la propia promotora, que presentó este último recurso en disconformidad con el derribo en dos fases. Está claro que no pretendía una demolición de mayor calado sino que, al incluir todo en el mismo lote, la presión social lo paralizase en su conjunto. No obstante, la decisión del Supremo, que ha inadmitido el recurso por defectos de forma y cargado las costas al demandante, vuelve a dejar las cosas en el mismo punto. Si acaso, que añade un nuevo retraso a un pleito casi eterno que comenzó en 1998 y de hecho el promotor del inmueble ya ha fallecido.

Lo que ahora pueda ocurrir dependerá de las partes afectadas, aunque es previsible que el denunciante reclame de inmediato al TSXG la ejecución de la sentencia y se lo comunique a la Gerencia de Urbanismo.

Empresa contratada

Por tanto, la primera ejecución de un inmueble en Vigo, siquiera sea parcial, podría acometerse con celeridad. Ello se debe a que cuando los jueces lo paralizaron en febrero del año pasado el Concello ya lo tenía todo en marcha: había contratado a la empresa que lo iba a ejecutar y las familias que iban a abandonar temporalmente el edificio habían buscado pisos en alquiler. Tanto es así que existía fecha para que la piqueta empezara a actuar.

Otra cuestión pendiente es el pago de la demolición. Le corresponde hacerlo a la promotora, pero como estuvo ilocalizable y no respondía a los requerimientos, el Concello adelantará el coste tras reclamarle infructuosamente casi medio millón de euros a Churruca, Vilas y Promociones. Como ocurre en estos casos, posteriormente intentará recuperar el dinero público invertido.

En los últimos dos años esté será el segundo intento de derribo. En este tiempo el TSXG hasta multó al alcalde con 300 euros por considerar que no actuaba con diligencia en el caso.