El club busca en Zorrilla la tercera victoria consecutiva ante un rival directo
03 mar 2012 . Actualizado a las 22:10 h.El Celta inaugura el temido marzo con la última etapa del Tourmalet. Otro final en alto, pero en este caso de corte técnico. Frente a otro rival que gusta del fútbol combinativo y que no dudará un instante en disputarle el balón al rey de la pelota en Segunda. Si los vigueses son capaces de firmar el pleno en Valladolid, los puertos hacia Primera comenzarían a menguar de un modo considerable.
Pucela se presenta como un test de los grandes para el Celta. Por la enjundia del rival, pero sobre todo por los accidentes de la semana. Porque los vigueses se han quedado sin su oráculo para un partido vital. Borja Oubiña no sería talismán, pero si pieza básica en una racha que ya dura once partidos sin perder. La lesión del capitán abre las puertas a la titularidad a Cristian Bustos, más gregario que nadie, pero con menos salida de balón que el vigués.
Además, en la línea defensiva aparecieron a última hora un par de problemas inesperados. Túñez regresó del partido con Venezuela con molestias en el cuádriceps y la gripe amenaza a Hugo Mallo. Si faltase uno de los dos obligaría a Herrera a mover más piezas de las previstas. Porque en su mente solo está dar cabida a Bustos en el centro, y quizás, recuperar a Aspas para el ataque una vez que ha cumplido el partido de sanción.
Los celestes llegarán a Zorrilla con su ideario bajo el brazo. Si el Valladolid quiere el balón tendrá que sudarlo. El Celta quiere atacar y desea hacerlo a través del esférico, aunque el contragolpe tampoco sería un arma desdeñable dado el potencial pucelano.
Peligros pucelanos
Javi Guerra, que ha hecho las paces con Djukic, se presenta como la gran amenaza para la sobriedad defensivas viguesa, pero por detrás actuará un Bueno que no quiere desaprovechar la oportunidad que le brinda la ausencia de Óscar, quien conjuntamente con Víctor son las dos ausencias albivioletas.
Los celestes no estarán solos en la ascensión. Más de un millar de aficionados se darán cita en Zorrilla para ayudar a derribar uno de los feudos malditos en Segunda División. Hace 77 años que los vigueses no hagan allí. Hoy es el momento.