Las víctimas se van de vacío

e.v.pita VIGO / LA VOZ

VIGO

Le roban 6.000 euros pero el sospechoso sale absuelto, otro alega que es parado para no alimentar a su hija y un condenado dice ser insolvente

17 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La crisis golpea a las víctimas doblemente. Ayer se celebraron tres juicios en los que las víctimas se marcharon a casa con las manos vacías. En un caso, un padre alegó que no pagaba la pensión alimenticia de su hija porque se quedó en el paro y está en el umbral de la pobreza porque hay meses que solo ingresa 42 euros. En otro juicio, una joven a la que le robaron 6.000 euros vio como el sospechoso salía absuelto por falta de pruebas. Para ella, su dinero ha volado definitivamente. Y en otro, un condenado avisó a la jueza de que no tenía ingresos para pagar los destrozos en una tienda.

«No vamos a ver el dinero, siempre pagamos los mismos», lamentó ayer una comerciante en los pasillos de los juzgados del Penal número 1 de Vigo. Acababa de enterarse de que el acusado Juan M.I.S., un toxicómano, admitió ante la jueza que había roto el escaparate de una tienda pero que carecía de ingresos para indemnizarla con 1.105 euros y pagar una multa de 540 euros. A cambio, se ofreció a hacer trabajos comunitarios pero la jueza lo descartó: «Aquí se paga en dinero. Ya veremos si tiene bienes que embargarle».

Minutos antes, en la misma sala, una denunciante se marchaba «impotente», con los ojos llorosos, tras saber que el fiscal había retirado los cargos contra el sospechoso de robarle 6.000 euros que guardaba en un bolso en su furgoneta. Un intruso rompió la ventanilla con un ladrillo.

En el juicio, el acusado, un toxicómano en prisión que se enfrentaba a 3 años de prisión por un robo con fuerza, alegó que él no podía ser porque el 1 de marzo del 2011 estaba postrado en silla de ruedas o andaba con bastón. La víctima, que trabajaba en una obra de la calle Teixugueiras, en Navia, lo reconoció como el chatarrero que merodeaba a diario por la constructora.

En su día, la policía le pidió a ella que acreditase los efectos robados con facturas. «El bolso era regalado y ¿cómo demuestro que llevo 6.000 euros para pagos de la empresa?», explicó. Los agentes anotaron que ella no reclamaba el dinero «pero porque lo di por perdido». El único testigo, un vecino que vio al acusado mirar por la ventanilla, no fue prueba suficiente y la jueza absolvió. Nadie pidió las huellas en el furgón.

El tercer juicio fue a un parado que adeuda 6 meses de pensión alimenticia a su hija. Su expareja le acusa de gastarse el dinero en préstamos y en ayudar a su madre y no a la hija. Este replica que se quedó en paro, intentó ponerse al día y que la menor suele ir a la casa de la abuela.