El caso del auditorio o Palacio de Congresos es uno más de tantos macroproyectos que se han perpetuado en el tiempo. Ha pasado más de una década desde que se gestó el convenio y aún no han terminado los trámites. Desde que el alcalde Carlos Príncipe y el conselleiro José Cuiña firmaron el acuerdo hasta que se adjudicó la obra pasaron seis años, lo que da una idea del ritmo que siguieron los trámites. Hasta el derribo fue problemático y permaneció paralizado. Finalmente, en el 2008, Caballero decidió dar un impulso al proyecto a costa de dejarlo en la mitad. Las obras de construcción se retrasaron de nuevo por la cautela arqueológica y hasta su inauguración, anunciada por el alcalde para el concierto de año nuevo, se produjo en marzo del 2011.