Mirando a la Meca

VIGO

En verdad os digo que es más fácil que un camello pase por un cambio de agujas que llegue algún día la alta velocidad a Vigo. Así lo ha confirmado esta semana el Gobierno, que presume de haber vendido a Arabia Saudí el AVE entre La Meca y Medina. Mientras que el tren rápido hasta la estación de Urzaiz no existe ni como proyecto. En las últimas semanas, los anuncios del Ministerio de Fomento, publicados en prensa, lo dejan muy claro: la línea es Madrid-Ourense-Santiago-A Coruña. La ciudad olívica no existe.

El AVE de Galicia discurre en diagonal como nuestra bandera, de la Torre de Hércules a las Burgas, pasando por Compostela. No hay otro, ni se le espera, por mucho que diga el alcalde Caballero, dejado en evidencia por su amigo José Blanco. El AVE por Cerdedo no existe ni en fase de proyecto. Pertenece al mundo de las ideas o, para ser más exactos, a la palabrería barata, que es lo que tenemos que aguantar desde hace años.

El único tren rápido que llegará a Vigo será el del Eixo Atlántico, que ya existe entre Santiago y A Coruña, conectadas en 25 minutos. Para el otro trecho del trayecto, de Compostela hasta aquí, se tarda una hora y media. Y las obras no concluirán, si es que concluyen, hasta el 2014.

Los viejos sueños de la conexión de Vigo con el AVE han quedado en lo que eran: fantasías políticas que algunos inocentes se creyeron. Por no haber, no habrá tampoco ni tren rápido con Portugal, sobre el que se vertieron riadas de tinta.

Para colmo, ya no tenemos ni estación, sino un apeadero en Areal que se inunda con las lluvias. Y la nueva terminal de Urzaiz, sin AVE, solo será un hermoso centro comercial con gran plaza en la azotea. Con suerte, en verano puede operar el tren chu-chú y, en invierno, el de asar castañas. Las conexiones serán las mismas que ahora. Y para viajar a Madrid, habrá que viajar primero a Santiago.

También es triste que el diseño de la estación de Thom Mayne ni siquiera es intermodal. A nadie se le ocurrió que debía integrar la estación de autobuses, porque eso es el abecé de la movilidad desde hace muchas décadas. La culpa no es del arquitecto, sino de los onagros que le encargaron el proyecto.

Resulta todo tan patético, tan lamentable la gestión política, que este asunto del tren produce hartazgo. Para minimizar la tomadura de pelo, al menos podrían guardar silencio todos los que nos contaron milongas sobre el AVE. Y no solo Caballero, sino también quienes antes ocuparon la Alcaldía, las corporaciones que sostuvieron el engaño con seguidismo partidario, los sucesivos ministros de Fomento, de Álvarez Cascos a Blanco, y los presidentes de la Xunta de Fraga al actual, que fue conselleiro de Obras Públicas. No hay ni habrá nunca AVE en Vigo. No está ni en fase de proyecto. Para viajar en tren rápido, a los vigueses nos han puesto mirando hacia a la Meca.

eduardorolland@hotmail.com