Indigentes condenados al raso

Juan Manuel Fuentes Galán
juanma fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

Los desacuerdos políticos son la causa de que Vigo siga sin disponer de un recinto para acoger a los sin techo

02 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cíclicamente el debate salta a los medios de comunicación todos los inviernos. La llegada del frío ponía sobre el tapete la falta de un albergue para indigentes, especialmente cuando alguno de ellos fallecía en la calle. De forma casi pautada, con el buen tiempo la polémica desaparecía, aunque esta vez parece que se ha logrado un grado de concienciación suficiente para conseguir esta infraestructura social, pero ni mucho menos el consenso político.

¿Existe demanda para un albergue de indigentes?

Docenas de indigentes y sin techo pernoctan cada día en las calles pese a la existencia de varios centros privados. Algunos lugares como la plaza de la Princesa o el antiguo asilo son su centro de reunión habitual.

¿Hay conciencia social sobre su necesidad?

Sin la menor duda y esa es la causa por la que los tres grupos políticos buscan una solución desde hace varios años. Ninguna entidad o asociación se opone a su creación, aunque los problemas surgen cuando se propone un lugar concreto para ubicarlo, ya que casi nadie quiere cerca el albergue.

¿Quién defiende a los sin techo?

La asociación El Imán ha jugado un papel fundamental para conseguir esta concienciación y desde hace años presiona a los sucesivos gobiernos municipales. Esta entidad, dedicada fundamentalmente a apoyar a los enfermos de sida y toxicómanos, ha organizado protestas y concentraciones que han convencido a los grupos políticos de la urgencia de dotar a Vigo de un albergue. Se ha sumado la Red Social Galicia Sur que agrupa a diversas oenegés.

¿Cuál ha sido la posición del PP?

Como los demás partidos, apuesta por crear un albergue pero no ha realizado una propuesta concreta. Eso sí, decidió al llegar a la Xunta que no se ubicara en La Gota de Leche, edificio que había reformado el bipartito, pero prefirió una guardería y un centro de promoción de empleo. También respalda a las entidades privadas que acogen a indigentes.

¿Y la del BNG?

Apostó desde la Xunta por crear el albergue en La Gota de Leche, solución que respaldaba el grupo municipal nacionalista pese a la oposición de Caballero. Al fracasar, puso en marcha la alternativa del barrio de Ribadavia que fue dinamitada también por el alcalde en el mandato anterior.

¿Qué plantean los socialistas?

Rechazaron La Gota de Leche y Ribadavia, en este último caso cuando se movilizaron los vecinos de la zona. Al no disponer de otra alternativa, van a poner en marcha uno provisional en la escuela de hostelería del Casco Vello sin respaldo político ni vecinal.

¿Hubiera sido una solución Ribadavia?

Es la opción más elaborada que ha estado sobre la mesa. El Concello disponía de 700.000 euros con este fin y la concejala María Méndez (BNG) diseñó un proyecto que incluía la construcción de un edificio nuevo en el barrio. Los vecinos protestaron al considerar que su zona está abandonada y que solo les envían las dotaciones que nadie quiere. Sus quejas, a ocho meses de las elecciones municipales de mayo, convencieron a Caballero que lo vetó pese a la indignación del BNG. Este asunto abrió una brecha entre los exsocios municipales que todavía sigue supurando.

¿Qué posibilidades existen de que se traslade a la avenida de Madrid?

Es la opción definitiva que maneja Caballero, pero precisa la cesión de una parte de la antigua cárcel por parte del Ministerio del Interior. De momento no hay nada concreto y si el PP gobierna en Madrid las dificultades pueden ser insalvables.

¿Saldrá adelante el centro temporal de la escuela de hostelería?

Existe un convenio firmado por el alcalde con la asociación Emaús. Pese a los recelos de los juristas municipales, todo hace indicar que las obras empezarán en breve.

¿Existe acuerdo sobre el tiempo que estará funcionando allí?

El convenio firmado por el alcalde establecía su explotación por cuatro años, pero el BNG ha exigido reducirlo a la mitad y luego destinar el edificio a centro cívico. Parece evidente que si, transcurrido el bienio no hay una solución definitiva, O Berbés tiene todas las papeletas para seguir acogiendo el albergue provisional por tiempo indefinido.

¿Cuánto les costará a los vigueses?

La reforma de la escuela de hostelería asciende a 700.000 euros sin contar la primera planta, donde aún está la asociación de vecinos. Emaús percibirá 512.000 euros por cada año de explotación, lo que totaliza 1,7 millones de euros por dos años. Cuando deje de ser albergue será precisa su adaptación.