Goles: 1-0, min 3: Agus. 2-0, min 13: Miguélez. 3-0, min 16: Quini. 4-0, min 64: Abraham.
Árbitro: López Acera (Comité extremeño). Expulsó por doble amarilla a Colotto (min 31) y a Laure (min 34). Amarilla a Jesús Vázquez.
Incidencias: Unas cinco mil personas en el estadio de Santo Domingo. Cerca de dos mil aficionados del Deportivo.
Manu Herrera; Anuarbe, Agus, Babin, Ángel Sánchez; Rubén Sanz, Sergio Mora (Abraham, min 61), Sales, Montañés (Saúl, min 68); Miguélez (Oriol, min 72) y Quini.
Aranzubia; Laure, Colotto, Aythami, Ayoze; Jesús Vázquez, Bergantiños; Guardado, Salomão (J. Domínguez, min 73), Valerón (Seoane, min 46); y Lassad (Zé Castro, min 46).
Se busca a un primo (en este caso, once). Se le convence de que llega al pueblo y no necesita bajarse del autobús. Se le encierra en un campo minúsculo y se le deja tocar a lo ancho mientras se aprovechan las contras y las transiciones a dos toques. El resultado: a los 40 minutos tiene tal torrija que Lassad ocupa el puesto de lateral derecho, Colotto y Laure ya han pasado por la ducha y Aranzubía ha encajado tres goles. El Dépor fue ayer víctima del timo de Santo Domingo. El de los estadios anónimos donde no importa quién seas y lo bien que la toques, sino lo rápido que muevas la bolita.
Y ayer la velocidad la puso el rival. Tanta que Laure se fue al vestuario con una foto de Paco Montañés en la cartera. No hubo otro modo de que el lateral derecho blanquiazul le viese la cara al extremo izquierdo del Alcorcón. Se tiró 34 minutos mirándole al cogote. Y más que habría pasado si López Acera no le hubiese mostrado una rigurosa segunda amarilla por derribar a su oponente. La misma (aunque menos discutible) que un par de jugadas antes había visto Colotto. Los dos se fueron a la calle tratando de cortar las contras de los madrileños por la banda zurda.
Un carril convertido en vía rápida hacia la meta visitante, perforada por primera vez al poco de estrenarse el encuentro. Agus hizo de Colotto y acudió al primer palo a rematar un córner. Aranzubia ni se enteró. Tampoco sus compañeros se habían dado mucha cuenta de lo que ocurría sobre el césped cuando al cuarto de hora ya iban tres abajo. El segundo y el tercero llegaron en dos fugaces transiciones que pillaron a la zaga deportivista en las pavías, mientras en ataque tampoco lo tenían claro. Ni siquiera Guardado, autor de sendos goles en las dos últimas jornadas, pero que ayer no pisó su propia área y la contraria ni la olió. Lo más cerca que estuvo de Manu Herrera fue en una contra de tres contra uno en la que Ayoze puso su centro en las manos del portero. La vía de la estrategia tampoco dio frutos ayer, aunque Colotto llegó a rematar por dos veces en el par de saques de esquina que los de Oltra lanzaron antes del minuto 34. Después, el encuentro se convirtió en un simulacro de rondo, once contra nueve.
Sin referentes ofensivos
El técnico (otra vez exiliado en la grada) entregó la cuchara y decidió evitar una fatiga innecesaria a sus escasos referentes ofensivos. En el descanso sentó a Lassad y Valerón, también desaparecidos mientras estuvieron sobre el césped, y reforzó la zaga para evitar un resultado de escándalo. El único teórico ariete en cartera (Bodipo) se entretuvo haciendo de improvisado entrenador, jaleando a sus compañeros desde el área técnica.
Todo quedó a expensas de Juan Domínguez, quien aprovechó sus escasos minutos sobre el césped: cazó una volea en un saque de esquina y obligó a Manu a un formidable paradón. Tampoco faltaron de esos en el área de Aranzubia, que con tres sensacionales intervenciones detuvo la sangría. El más llamativo, para responder a una vaselina a la media vuelta de Montañés, habilidoso extremo fichado del Onteniente que ayer descosió al Deportivo.