El portón de 1955, exclusivo de actos oficiales, se reabre «para todos»
16 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«¿Esta porta é para que pasemos por aquí nós todos os días?». Esta frase de Dolores Rodal, vecina de Tui, se repitió ayer casi tantas veces ante la puerta del Concello como vecinos pararon ante ella y siguieron las labores de colocación del portón durante las tres horas que duró el proceso. Hacía varios años que la entrada al edificio se había restringido al acceso lateral. La medida se adoptó tras el robo del busto de Calvo Sotelo, aunque tampoco se pudo evitar que, más tarde, se dañara la vidriera central de la escalinata.
El regidor, Moisés Rodríguez, reabrió la entrada principal al tomar posesión hace unos meses aunque el acceso se limitaba a las puertas laterales. El alguacil, Amadeo Villaverde, abrirá además esta mañana la monumental. No solo se ha rehabilitado en su integridad ya que la última vez que se había utilizado, recuerda Amadeo Villaverde, «tuvo que ayudar a cerrarla Protección Civil». La falta de mantenimiento hacía casi imposible moverla pero además, solo se le daba uso para actos oficiales o celebraciones especiales. De ahí que el asombro de los vecinos ayer fuera proporcional a su edad.
Desde hoy, todos los que lo deseen entrarán y saldrán por la puerta grande. «Apostamos siempre por la cercanía; esta es la casa de todos los tudenses y cuanto más la vivamos, mejor», destacó el alcalde. La entrada lateral también continúa operativa. «Creo que la proximidad es fundamental, hay que interactuar y queremos trabajar para y con los vecinos tanto en la calle como en los despachos».
El asombro ciudadano desató un inesperado y pedagógico debate sobre el peso, la antigüedad o la autoría de la puerta. La archivera, Loli Martínez Gamallo, explicó que se trata de una obra del artesano Leopoldo Barreiro Montes y que se construyó en el año 1955, siendo alcalde José Jurado Romero. Nadie se atrevió a establecer un precio actual, pero, según confirmó Loli Martínez, entonces se pagaron nada menos que 9.800 pesetas por el encargo.
Manuel Fernández Fernández informó sobre su salud tras la rehabilitación. El especialista explicó que «primero hubo que quitarle el óxido con arena, luego se cambiaron las chapas; se le dio una mano de imprimación y, finalmente se pintó». El portón, de dos hojas y con 200 kilos de peso cada una, funciona con un sistema de corredera y está fabricada de forma artesanal con hierro dulce y fundición.
Cuatro trabajadores municipales se emplearon desde primera hora de la mañana para montarla. El proceso fue seguido por la atenta mirada de cuantos pasaban por la zona, que, a golpe de jueves de feria y en hora punta, no fueron pocos. En el pórtico hubo no menos bromas y sorpresas. Delia y Lola fueron de las primeras en entrar tras preguntarle directamente al regidor si se habían prevenido con cámaras de posibles robos. «Isto é outra cousa, xa dá imaxen dun Concello», señaló Delia. También pasó bajo el arco alguna edila de la década de los noventa que recordó la excepcionalidad de su uso durante la época, «exclusiva para bodas y ceremonias». Será esta vez (el sábado), una pareja de Frinxo la primera en salir por la puerta grande como marido y mujer.
El gobierno municipal reitera que la transparencia será su consigna y de ahí una casa de puertas abiertas. Obligado ayer recordarle, y así fue, aquel dicho no menos popular de que una casa con dos puertas mala es de guardar.