Un verano fuera del campamento

carolina sertal VIGO / LA VOZ

VIGO

Así viven los niños refugiados del Sáhara que llegan de vacaciones

07 jul 2011 . Actualizado a las 11:30 h.

Cuando Laroussi llegó a Vigo, estaba lloviendo. Era la primera vez que estaba fuera de casa, solo tenía 8 años y en cuanto su madre de acogida lo recogió, abrió un objeto para protegerlo de la lluvia. Durante todo el trayecto hasta su nuevo hogar, Laroussi no pudo dejar de contemplar aquel objeto tan extraño para él, a lo que su nueva mamá llamaba paraguas.

Aquella anécdota sucedió hace ya cinco años. Sofía Querol decidió acoger a un niño saharaui debido a la insistencia de sus hijas, que siempre quisieron traer a uno. Desde entonces, Laroussi es uno más en esta familia. «Lo que más me sorprendió cuando llegó, fue que hablaba muy bajito, era muy tímido. Pero a la semana de estar aquí ya estaba jugando al fútbol con los niños, es una de sus pasiones, le encanta pasarse el día detrás del balón», afirma Sofía.

Otra de las cosas que más le llamaba la atención a Laroussi eran las parejas. No entendía por qué se cogían de la mano, se abrazaban o se besaban. Sofía recuerda que «la primera vez que mi marido me dio un beso estando él delante, luego no dejaba de preguntarme que por qué me daba besos con tanta gente allí». Esta madre de acogida afirma que los niños suelen adaptarse muy bien, tanto es así que el suyo aprendió sin ayuda a nadar a base de observar a los demás niños en la playa. Sin duda, todo un reto de superación.

Nazha comenzó su experiencia fuera del Sáhara en Italia. Es por esto que no le sorprendió el chorro de agua infinito que salía de los grifos en casa de María Jesús Curros, su madre de acogida. «Mientras que nosotros en casa dejamos correr el agua un montón de tiempo, Nazha la aprovecha muy bien», afirma María Jesús. Y es que un bien tan escaso y preciado para ellos es lógico que lo aprovechen al máximo.

Para esta niña saharaui lo mejor de venir a Galicia es «ir a jugar al parque, la piscina, las fiestas y también el zoo, sobre todo poder jugar con las amigas que tiene aquí de los años anteriores», según cuenta su madre de acogida.

Tanto Nazha como Laroussi ya tienen 12 años y este será el último año que pasen en Galicia. María Jesús Curros y Sofía Querol, sus madres de acogida, respectivamente, coinciden en que «es una experiencia muy gratificante tanto para las familias de acogida, como para los niños que vienen. Es una experiencia que te aporta muchísimo». Aunque ahora se tengan que marchar, seguro que no se olvidarán de la tierra que ha sido el destino de sus vacaciones en verano durante tantos años, ni de sus mamás gallegas.

Al igual que Laroussi y Nazha, un total de 377 niños procedentes de cinco campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) llegaron el pasado sábado a Galicia. «Durante los próximos meses de julio y agosto, los niños disfrutarán del programa de acogida, así como de numerosas convivencias que haremos en Galicia», afirma Maite Isla, presidenta de la asociación Solidaridade Galega co Pobo Saharaui (Sogaps).