«Ahora el violín manda»

b.r.sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

La instrumentista viguesa estrena su propio proyecto folk

02 jun 2011 . Actualizado a las 13:09 h.

Durante siete años, del 2000 al 2007, Begoña Riobó fue la violinista de Carlos Núñez, pero la instrumentista viguesa ha apostado por abrirse un camino propio con un proyecto que al principio se planteó en solitario, aunque el buen rollo que se generó en la banda hizo que finalmente se convirtiese en una creación colectiva.

-Pero el grupo se sigue llamando Riobó...

-Sí. Aunque sabía lo que quería hacer con el violín, no sabía si lo podría hacer con alguien. No quería que se llamase Begoña Riobó y su banda. Y, en realidad, Riobó me suena a cuando me llamaba el profesor de Matemáticas para salir al encerado, pero será cuestión de acostumbrarse. Al principio tomé las riendas de este trabajo, junto al bouzouquista Xosé Liz. El primer repertorio lo escogí yo, teniendo en cuenta, dentro del inventario de la gaita gallega, aquellos temas en los que el violín pueda lucir más. Pero después de hacer las primeras maquetas nos dimos cuenta de que sonaba a grupo, no a solista con una banda, y cada uno empezó a aportar cada vez más.

-Dice que entienden la música de la misma manera. ¿En qué se concreta?

-Primero, en un compromiso con el repertorio tradicional gallego. Hay temas de autor, pero todos basados en la tradición, y son todos instrumentales. Creemos que se estaba dejando de hacer esto en el folk gallego. No estamos descubriendo nada nuevo. Hacemos el folk que yo escuchaba cuando empezaba. En este género tiene que haber de todo, tiene que haber vanguardia, fusión y todo lo que se quiera, pero el acercamiento a los orígenes, también. La nuestra es una manera de que el repertorio que nos pertenece como patrimonio, siga vivo en la memoria de la gente, sin negar la experimentación.

-¿Empezó tocando música clásica?

-Mis inicios fueron tardíos. Yo decidí que quería tocar el violín a los 15 años y mis expectativas ya eran otras, es decir, disfrutar con la música. Aprendí yendo a clases en centros culturales. Ya era tarde para el conservatorio. Mi primera profesora fue Natalia Soltan y tardé poco en acudir a la música tradicional. En ese momento no había mucha gente que lo hiciera. Pero ya estaba metida en ese ambiente y me sentía muy libre de hacer lo que me apeteciese. Bailaba baile tradicional gallego y mi hermana tocaba la gaita. Luego me fui a estudiar Historia del Arte en Santiago. Me daba vergüenza tocar el violín en la residencia y lo dejé un poco de lado. Ser autodidacta te crea bastantes incertidumbres.

-¿Cuál es su apuesta más personal en Riobó?

-Enseñar mi estilo y lo que soy como violinista. El estar siempre tocando con gaiteiros te condiciona. Ellos, evidentemente, eligen el repertorio que mas les va. Eso no suele hacer que el violín luzca. Aquí yo doy le la vuelta, el violín es el que manda.

begoña riobó violinista