Parados intermitentes

xulio vázquez VIGO / LA VOZ

VIGO

Desde un parado de larga duración hasta un joven, el paro tiene rostro

05 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Están sin trabajo y no les consuela que haya casi cinco millones de personas en su misma situación. Aunque fueron elegidos al azar, curiosamente, estas cuatro personas tienen en común una hoja de servicios similar: contratos intermitentes. Son los parias de la vida laboral. Nunca les hicieron un contrato indefinido. Sus trabajos siempre han estado ligados con el paro. Todo un viacrucis hacia el INEM, para el papeleo.

William dwamena

«Trabajaba en los astilleros, pero la empresa hizo un ERE». Es natural de Ghana. Tiene 39 años. Vive con su esposa y una única hija de corta edad. Lleva en Vigo ocho años. Dice que durante su estancia aquí ha tenido trabajo, aunque de forma intermitente. Su ocupación más reciente fue de calderero en los astilleros. «Acabo de apuntarme al paro en la oficina de empleo de la Xunta en López Mora. La empresa hizo un ERE y yo fui uno de los obreros a los que echó a la calle», explica. Al preguntarle por su labor en los astilleros, afirma que «era un trabajo duro, porque tenía que soldar chapas». En cuanto al sueldo que percibía, lo califica de «normal». «Me pagaban lo que está estipulado en el convenio colectivo». Sobre su futuro no tiene ningún proyecto más allá de percibir el paro. «Tendré que esperar hasta que vuelva a llamarme la empresa, pero no sé si pasarán algunos meses. Soy el único sustento de la familia, porque mi esposa no trabaja», argumenta.

olatz bilbao

«Antes me decían que no tenía experiencia y, ahora, que me caducó la edad». Tiene 43 años y su vida laboral siempre ha estado marcada por los contratos temporales. «Cuando era más joven, me decían que no tenía experiencia y, ahora, que ya me caducó la edad. Cualquier disculpa es válida para no darte un puesto de trabajo», lamenta. Está en el paro. Recuerda que el año pasado le hicieron un contrato desde el 18 de marzo hasta el 15 de enero y, luego, la volvieron a contratar hasta el 14 del pasado mes de abril. «Trabajaba en un centro geriátrico en Panxón, pero me dijeron que ya no me hacían más renovaciones y que buscase trabajo por mi cuenta. Lo curioso es que me echó a mí, pero cogió a tres trabajadoras más», explica. También prestó sus servicios durante un año y diez meses en un centro de enfermos mentales. «Me mandaron a la calle, para no tener que hacerme fija», indica. Ante lo que se le avecina, dice que «empezaré de nuevo a enviar currículos por ahí, por si alguien me quiere dar trabajo, aunque sea en un centro de día». Vive con sus padres y, para ella, lo de independizarse es un vocablo que no existe en su diccionario: «Siempre me han pagado una miseria. En el último trabajo apenas ganaba 500 euros al mes y me preguntaban por qué no tenía un vehículo propio. Vamos, que estaba yo para tirar cohetes. Pero esto tiene la pinta de ir incluso a peor».

roberto fernández

«Soy carpintero naval y llevo año y medio en el paro». Tiene 41 años, pero ya lleva año y medio en el paro. «Estuve siempre trabajando en carpintería naval, aunque mi mayor continuidad fue de dos años. La mayoría de las veces tenía contratos temporales: seis meses, un año... Eran contratos por barco. En este sector, si hay trabajo, te llaman, de lo contrario, te mandan al paro», comenta. Cuenta que el mes pasado le amenazaron con sancionarlo, por lo que ha tenido que ir al INEM para presentar un justificante sobre una ausencia en un cursillo. «Estoy cobrando un subsidio desde hace cinco mes y sigo a la espera de que me llamen para trabajar. Pero en este sector también están las cosas muy mal, con ERES», afirma.

raúl souto

«Tengo muchos oficios, pero ningún empleo». Tiene 32 años. Fue mozo de almacén, jardinero, trabajador forestal, reponedor en un supermercado... Sin embargo, nunca consiguió un empleo estable que le permitiese independizarse definitivamente de sus padres. «Estuve un año viviendo fuera del hogar familiar, pero cuando se me agotó el paro, tuve que volver a casa de mis padres», manifiesta. «Ingreso 0 euros y lo único que puedo hacer en este momento es gastar lo menos posible para no ocasionarles una carga mayor. Ellos desearían que me fuera, pero adónde...», añade. Dice que acaba de anotarse a un curso de instalación de paneles fotovoltaicos. Pero ya había hecho otro de paneles solares térmicos y no le sirvió de nada.

el Desempleo en primera persona gente que nunca ha tenido un contrato indefinido