1No es precisamente pacata la fortuna de Gladys Rigall y, sin embargo, la lista de sus bienes más preciados no la encabeza ni uno de los valiosos cuadros de la impresionante colección de arte que su marido, Leslie Rigall, reunió a lo largo de su vida, ni ninguna lujosa mansión. Dicen los que la conocen que entre sus joyas más queridas están las tres Camelias de Oro que ganó en otros tantos concursos-exposición de la camelia a los que se presentó a mediados de los setenta, alguna de las cuales se la entregó el Ministro de Cultura de la época. No hay que olvidar que la cita se ha ido devaluando (solo en lo institucional) pero nació como un referente.
Tal es su querencia por dichos premios que la primera que ganó la llevaba siempre encima, bien en la solapa, bien en el bolso. Tanto en un caso como en otro solía reclamar la atención de sus interlocutores sobre aquel inigualable tesoro.
Nacida en Inglaterra, a tiro de piedra de la Torre de Londres, descubrió las camelias durante su estancia en Portugal, donde residió nueve años. «Un amigo me habló del concurso vigués y me presenté», explica. Aquel fue el principio de una pasión que ha mantenido intacta y que, curiosamente, ha vuelto a traerla muchos años después.
El motivo del viaje era comprobar de cerca el trabajo que realiza la Asociación Española de la Camelia. Con Carmen Salinero, su presidenta, coincidió Gladys hace un año en Japón. Le pareció tan interesante lo que aquella le contaba sobre los proyectos que se desarrollan en O Areeiro, que quiso conocerlos in situ. «Preguntó por todo con enorme interés», afirma Salinero. La conclusión es que debieron de gustarle mucho las respuestas porque se ha comprometido a subvencionar durante los próximos cuatro años un proyecto cuyo objetivo es tratar de controlar el hongo que provoca la enfermedad del pétalo.
Gladys Rigall reside actualmente en Centroamérica, donde se trasladó desde Sudáfrica con la intención de montar un jardín botánico cuajado de camelias. No había contado con las especificidades del clima, que no son las más adecuadas para la planta. Fue entonces cuando decidieron dedicar la inversión prevista para el jardín a ayudar a asociaciones que trabajaran por y para las camelias. Seguro que si la salud se lo permite volveremos a verla por Vigo en el 2014, con motivo del Congreso Internacional de la Camelia. La esperamos.
Carnaval
2Más de un centenar de niños participaron en el concurso de disfraces de El Corte Inglés. Princesas, Caperucitas, Aladinos... Al final, el jurado se decantó por los estilismos de Lois Atanes (de 0 a 4 años), Pablo Seijas (de 5 a 8) e Iovana Pichel (de 9 a 14). La novedad de esta edición fue la presencia de Eloy Durán, un bebé de apenas 14 días, que se convirtió en el concursante más joven de todas las ediciones. Eso es llegar con un disfraz bajo el brazo en lugar de un pan.