El regimiento de Murcia guarneció Vigo durante casi un siglo
16 feb 2011 . Actualizado a las 19:06 h.eran otros tiempos febrero 1887 A los sones de un pasodoble, aunque a las dos de la madrugada, hizo su entrada en la ciudad de Vigo el primer batallón del regimiento de Murcia con su plana mayor al frente. Recorrieron el tramo desde la estación del tren hasta el castillo de San Sebastián, atravesando la calle del Príncipe y la del Pracer. Aquel 10 de febrero de 1887 se cumplía la orden del capitán general de Galicia, José Sánchez Bregua, que respondía a la petición de los diputados de las provincias de Ourense, Lugo y Pontevedra para que sus respectivas ciudades tuviesen una guarnición militar y fuerzas de la Guardia Civil. Desde hacía dieciséis años Vigo carecía de una amplia guarnición, limitándose la presencia militar a una dotación de artillería, encargada de mantener las baterías de O Castro, A Guía y A Laxe, y una brigada de Infantería de Marina destacada en el cuartel de San Sebastián. Así que la plaza fuerte de Vigo se alegró de la llegada de las tropas, que además aportarían un elemento integrador entre los militares y los civiles: la banda de música. A los dos días de llegar a Vigo, la banda ya ofrecía un concierto en la Alameda. En El Correo Militar del 15 de abril de 1887 se recoge la contratación de esta banda por parte de los «entusiastas marineros de Bouzas para tocar en las fiestas del Santísimo Cristo, a finales de mayo». Un día antes de la llegada del regimiento a Vigo, la corporación municipal reconocía que el cuartel de San Sebastián no reunía las suficientes comodidades para alojar a tanto militar, y acordaba ofrecer locales provisionales al Ejército. El regimiento de Murcia número 37 fue creado en 1694, tras la reorganización del Ejército que supuso la desaparición de los tercios imperiales. Una de sus páginas más importantes fue escrita en Bailén, durante la Guerra de la Independencia, la primera derrota napoleónica en campo abierto español. En aquel regimiento se instruía un joven San Martín que posteriormente sería el héroe de la independencia argentina. Este destacamento estrechó los lazos con la ciudad a través del servicio militar obligatorio. En él sirvieron muchos mozos vigueses o de los pueblos de los alrededores, como Reveriano Soutullo que fue cornetín en 1896, o Valentín Paz Andrade, que formó parte del cuerpo expedicionario a África en 1921. Precisamente, las crisis militares en Marruecos provocaron la incertidumbre y la preocupación en las familias vigueses en diferentes momentos, como en 1893, 1921 o 1925. La Ley Azaña El 24 de junio de 1931 quedaba disuelto el regimiento. Era una de las medidas tomadas por la reestructuración del Ejército, ordenada por Manuel Azaña. El hueco dejado por el Murcia en la ciudad fue ocupado por un batallón de cazadores del regimiento de Mérida, situación que se mantuvo hasta después de la guerra civil, cuando una nueva reorganización militar resucitó el regimiento de Murcia, numerado entonces como 42 y nuevamente con sede en Vigo.