La estrategia apareció para que Catalá adelantase a los celestes y Luso empató para el Girona
12 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Otro empate a domicilio para la colección. Quizás el Celta no mereció más en Montilivi, pero se adelantó en el marcador y supo gobernar el partido hasta que cayó en el histérico recurso del cuadro local en la última media hora. Cuando la brújula dejó de existir, el Girona creció y se encontró con un regalo. Después pudo ganar, porque estuvo más lúcido cuando los dos entrenadores buscaron el triunfo en un final a la ruleta rusa. Pero no hubo tiro de gracia, sino tablas.
Parecía que el Girona salía más enchufado, pero quien de verdad leía el partido era el Celta. Faltaban espacios, los rojiblancos juntaban dos líneas que reducían el campo a la mínima expresión y proponían un fútbol sin porterías. Pero el equipo de Herrera, con las novedades de Joan Tomás y Iago Aspas en ataque, tenía el balón y la idea de buscar a Santamaría. Avisó Iago Aspas con un tiro ajustado tras un servicio de Joan Tomás y lo intentó Trashorras con un disparo desde la frontal, pero fue un central quien abrió la lata cuando el encuentro pedía a gritos un movimiento de ficha. Como en Tenerife, Catalá acudió a la jugada de estrategia y en el segundo centro cabeceó a la red.
Acto seguido pudo llegar el segundo en una contra perfecta entre Iago y Trashorras, pero el lucense se llevó el esférico con la mano. Obligado por las circunstancias los de Agné comenzaron a combinar, se hicieron con el balón y tuvieron un par de ocasiones meridianas. En la primera Peragón se encontró con una mano prodigiosa de Falcón y en la segunda Despotovic remató fuera con todo a favor.
Fue el único sofoco de un Celta que llegó al descanso con relativa suficiencia y a la vuelta del vestuario intentó controlar el partido desde la posesión con Trashorras gustándose en el campo, de hecho el primer aviso fue uno de sus disparos lejanos.
Imprecisiones e intensidad
Pero el partido enseguida cayó en un cúmulo de imprecisiones, y los más preocupante, el Celta comenzó a perder intensidad, y la peligrosa combinación desembocó en un córner fatal. Luso, el lateral derecho aprovechó una indecisión para empatar el partido en el segundo palo. Nadie acertó a sacar el balón y el lateral remató solo.
Las tablas llevaron la contienda a la ruleta rusa. Con el Herrera moviendo pieza en sentido ofensivo y Agné replicándole de igual modo. Como si las tablas no valieran a nadie.
En esa locura, los catalanes mostraron mayor lucidez, con un cabezazo de Kiko Ratón y un disparo de Ángel que interceptó por partida doble Falcón.
En medio de un loco y peligroso ruch final, el Celta solo asomó la cabeza en una ocasión en ataque, pero un centro de Iago Aspas llevaba el triunfo impreso en el cuero. Pero no llegó De Lucas, que poco aporto como revulsivo.
Pero tampoco lo hizo Kiko Ratón al empalar el balón. Ni Moha en una acción de delantero pillo que buscó la escuadra con un balón picado. Ahí se acabó la historia. Los dos equipos se dieron cuenta que la ruleta rusa no tendría resolución. El punto impide al Celta conseguir un triunfo que se le resiste a domicilio, pero le permitió dormir en posición de ascenso directo, aunque esta mañana juega en Rayo. De momento hay cosas más importantes.