Con la apertura del Cine Vigo, en noviembre de 1961, la ciudad afrontaba una década en la que se abrirían otras cinco salas repartidas por todo el municipio
24 nov 2010 . Actualizado a las 11:42 h.Con el estreno de la película 101 dálmatas , de la factoría Walt Disney, se inauguraba el Cine Vigo el 15 de noviembre de 1961. El empresario Eugenio González de Haz, que celebraba aquel día su onomástica, reunía «al todo Vigo» en su nuevo cine. El alcalde Salvador de Ponte y Conde de la Peña, el obispo López Ortiz, el gobernador civil, «autoridades y jerarquías» acudían al nuevo edificio construido por el arquitecto Francisco Castro Represas. «Es una magnífica sala de espectáculos, en la que el mármol, el terciopelo, el sintasol y todos los materiales que se emplean al servicio de la arquitectura y de la decoración de nuestros tiempos, se conjugan y hermanan primorosamente en esta espléndida sala», afirmaba la prensa al día siguiente.
José Antonio Martín Curty, en su libro Cines de Vigo (Instituto de Estudios Vigueses), señala que el arquitecto Francisco Castro Represas realizó dos proyectos para este cine, el primero de ellos en 1959 y el segundo, un año después. La obra fue complicada porque tenía que salvar el gran desnivel existente entre la calle Pracer y López de Neira. En aquel momento, el promotor del cine todavía no era González de Haz, quien adquirió el edificio aún en construcción en 1960.
Más de 1.200 localidades
El aforo del patio de butacas era de 798 localidades, mientras que el anfiteatro se quedaba en 464. «El nuevo Cine Vigo es un local gratísimo y confortable, a tono con el nivel técnico de civilización de la época en que nos ha cabido en suerte vivir», se podía leer en El Pueblo Gallego .
Los invitados de González de Haz pudieron ver un documental de la isla de Capri «en primoroso tecnicolor», un noticiero de actualidad (No-Do) y la mencionada película. Tras la proyección, los empleados del empresario y autoridades disfrutaron de una cena en el Real Club Náutico, al final de la cual González de Haz «distribuyó a sus empleados una gratificación extraordinaria».
Aquella inauguración abrió la última década buena de la cinematografía en Vigo. En los años siguientes aún se abrieron cinco salas más en la ciudad, entre ellas, el precioso cine Plata, también diseñado por el arquitecto vigués Francisco Castro Represas.
El Cine Vigo fue traspasado a la empresa Fraga en 1980, y veinte años después fue cerrado. Posteriormente, el local obtuvo licencia municipal para acoger un gimnasio de lujo hace unos años, pero no llegó a realizarse y aquel espléndido cinematógrafo languidece sin posibilidad de vuelta atrás. Como el resto de cines de entonces.