Seguramente no hay ningún equipo, aparte del Albacete, que haya visitado como mínimo nueve veces al Celta en Balaídos y que nunca los celestes fuesen capaces de ganarles.
Son meras estadísticas que no tienen por qué ser referente para el partido de hoy en que las circunstancias son diferentes y los protagonistas en el terreno de juego también. Además, las estadísticas siempre están para romperlas, y normalmente se rompen, aunque en el fútbol hay mucha superstición. El Celta tratará de que sea esta tarde cuando por fin los manchegos se vayan de vacío del estadio vigués.
De los nueve precedentes entre ambos equipos en Balaídos, cinco fueron en Primera División, con un balance de cuatro empates y una derrota, y los otros cuatro en Segunda División, con dos empates y dos derrotas.
La última vez que se midieron fue en la séptima jornada de la temporada pasada, con el equipo celeste en puestos de descenso y el resultado final fue de empate a un gol. Iago Aspas había adelantado a los vigueses al borde del descanso y en la segunda mitad igualó Merino para el Albacete. Había sido aquel polémico encuentro que finalizó con la tangana en el túnel de vestuario entre Trashorras y Notario y en el que el perjudicado fue Catalá, al ser sancionado con cuatro partidos, porque era el que que aparecía en el acta arbitral.
Las dos anteriores temporadas también los manchegos vinieron a Vigo. Hace dos años empataron sin goles y hace tres vencieron con un único tanto.
Más atrás hay que remontarse a la temporada 2003-04 en Primera División, la del anterior descenso con Lotina y Antic, en la que el Alba había arrancado un empate a dos goles.
Todos los precedentes anteriores son de la década de los noventa.
El balance de goles en los nueve encuentros es de 7 para el Celta y 13 para el Albacete. Es hora de acabar con el gafe.