Un instituto de robótica y Castrosúa colaboran en un proyecto de buses sin conductor
VIGO
El vicedirector del Centro de Automática y Robótica (CAR) del CSIC, Manuel Ángel Armada, indicó ayer que su departamento trabaja en un proyecto con Castrosúa para convertir autobuses en trenes sin conductor guiados a través de un carril pintado. Este añadió que su centro tiene convenios con Citroën para desarrollar proyectos de robótica móvil.
El sistema de rodadura automática consiste en un autobús que funciona como un robot y cuyos sensores de visión detectan una guía pintada en la calzada. Las pruebas realizadas sin conductor al volante revelan que la conducción es «más suave» que con un humano experto. El CSIC sigue de cerca los avances en robótica industrial desde los primeros modelos fabricados en la década de los 60. Este sector ha logrado crear máquinas trepadoras que escalan para reparar los desprendimientos en las autopistas o ingenios de cuatro patas metálicas.
El director general de Castrosúa, José Manuel González, explicó los avances en su autobús híbrido para circular por los cascos históricos de las ciudades sin contaminar ni hacer ruido.
El directivo recordó los orígenes de la empresa, que comenzó su andadura como un negocio familiar hace sesenta años, y que con el tiempo se ha ido convirtiendo en un referente de la movilidad urbana sostenible a través de autobuses.