30 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
A veces nos preguntamos qué pasa con Peinador. ¿Por qué un aeropuerto de una ciudad moderna, dinámica y abierta no deja de perder pasajeros? La razón está muy cerca, en el bolsillo. El aeropuerto de Oporto apostó desde hace unos años por las compañías de bajo coste. En una época en la que el avión compite con otros medios de transporte de forma descarnada, pensaron los vecinos, hay que ofrecer algo diferente. Así, atrajeron vuelos baratos. Hoy, muchos vigueses vuelan desde Oporto antes que desde Peinador. ¿Por qué? Por dinero, por qué si no. La pregunta, entonces, es: ¿qué tienen pensado hacer los que mandan?