Vila pasó a la defensa como solución de emergencia, pero cinco semanas después se ha consolidado en un puesto que jamás había visitado. Ya se siente un zaguero
08 oct 2010 . Actualizado a las 12:02 h.Rafa Sáez, uno de los míticos entrenadores de la cantera celeste, comentó en una ocasión que si algún jugador es fiable y siempre cumple es Jonathan Vila. Años después de aquella frase Paco Herrera lo ha podido constatar. Mediocentro de toda la vida, al futbolista de Budiño le ha bastado un mes para doctorarse como central. Llegó al puesto por casualidad, casi como solución de emergencia y en cinco partidos ha crecido a pasos agigantados. Tanta es su capacidad de transformación que ya no piensa como pivote defensivo. Se siente defensa de toda la vida.
«Ahora mismo me estoy encontrando muy a gusto y cada día que pasa aprendo cosas nuevas, nuevos métodos, como corregir pequeños errores que tenía», comenta Vila haciendo balance de su mes como central. Él que comenzó como media punta y que ha dado ya dos pasos hacia atrás.
En su viaje hacia la retaguardia el porriñés ha tenido que variar varios conceptos futbolísticos. «Ser defensa exige un poco más de concentración cuando estamos en temas ofensivos, porque hay gente que queda descolgada y tienes que estar muy atento porque en cualquier momento te pueden robar el balón y sería una contra. Hay que estar muy atento en las vigilancias. Siempre tienes que estar más encima del hombre y después en los centros laterales perfilarse bien para que el delantero no te sorprenda». Admite que ese juego lateral es el que más le está costando. Como a la mayoría de los zagueros.
Un mes después de probar como central ni se plantea una vuelta al pasado. Con lo difícil que está jugar, lo importante es encontrar acomodo. «El fútbol a veces da muchas vueltas y nunca se sabe en dónde vas a terminar y lo qué ve a pasar. Ahora mismo estoy jugando de central, tengo que aprovechar la oportunidad que me está brindando el entrenador con buen juego y haciéndome fuente en ese puesto, que es donde el entrenador me decidió poner», manifiesta mientras proclama su cambio de mentalidad: «Ahora mismo me veo defensa, porque es el puesto en el que estoy jugando, en el que me estoy sintiendo bien y en el que trato de ayudar al equipo cada domingo».
En su período de adaptación ya ha tenido que vérselas con delanteros como el mítico Nino o el corpulento Roberto. Ahora le toca el turno a Quini. Para Vila todos son distintos y con el mismo índice de dificultad para marcarles: «Todos los partidos en general son complicados porque no tenía costumbre de jugar en ese puesto. Cada partido es un problema distinto y cada delantero tiene sus cualidades, pero lo mío es estar atento y concentrado».
El cambio ha disparado sus minutos en la cancha. De jugar de un modo esporádico, por rachas, en los últimos años, ha disputado de un modo íntegro los últimos cinco partidos. Aún así, para nada se siete titular: «La continuidad para un jugador es muy buena, pero yo no me planteo más que ir partido a partido. Aquí no hay titulares, yo lo único que tengo que hacer es demostrarle al entrenador que puede contar conmigo».
Esperanza
Con 24 años, es el futbolista que más tiempo lleva en la entidad céltica. Vila ha vivido en primera persona los tres cursos negros precedentes y dentro de la ilusión que se ha generado con el arranque de temporada, no quiere ningún vestigio de euforia: «Estamos todos muy contentos pero sabemos que esto no es nada, que con quince puntos no hemos hecho todavía nada, pero estamos en el buen camino y poco a poco tenemos que ir mejorando». Como claves del cambio apunta a la mano de Herrera, a la verticalidad y la pegada. «Cada entrenador tiene su filosofía y Herrera parece que esta acertando. Tenemos mucha pegada arriba, estamos materializando las ocasiones que tenemos». Tampoco quiere saber nada de la posibilidad de batir el récord histórico de victoria. «Ahora mismo solo pensamos en ir partido a partido y ganar los tres puntos. Después lo que se consiga ya se verá más adelante».
Lo único que le importa es ganar mañana al Alcorcón, en un partido que aventura será completamente distinto al de la Copa del Rey.