Otro AVE que vuela

VIGO

En la categoría de mayores cuentos chinos de la historia, nuestra generación tendrá el AVE. Desde que la primera línea comenzó a funcionar, entre Madrid y Sevilla, vamos para 20 años hablando de algo que, en realidad, no llega nunca. Y no sólo en la conexión con la Meseta, que acumula una década de retrasos y discusiones sobre su trazado. También en la propia alta velocidad en el Eje Atlántico, en teoría el más sencillo, ya que aprovechaba el trazado de la vieja línea entre Vigo y A Coruña.

Esa línea, que debía estar concluida hace siete años, sigue en obras. Las tuneladoras Tortuga y Caracol, antes conocidas como Liebre y Miñoca, siguen paradas. Y ha quedado en nada la promesa de la vicepresidenta De la Vega de que el túnel de As Maceiras se terminaría en 18 meses. La fecha concluyó el pasado agosto y aun no se ha horadado ni la mitad del recorrido. También está parada la nueva estación, diseñada por Tom Maine. Iba a concluirse en 2012. Tendremos suerte si en ese año comienzan las obras.

El problema no es sólo el túnel. Es todo. Para viajar en tren de Vigo a Coruña se tardan hoy dos horas. La primera hora y media es Vigo-Santiago. Luego, en sólo media hora, se hace todo el resto. Teníamos razón los que, durante años, protestamos porque sólo se obraba en el Norte. Fraga sólo se fotografiaba cerca de Compostela colocando «primeras traviesas». Hacia el Sur todo estaba siempre «en estudio técnico».

La crisis no ha venido sino a agravar la situación. Lo que no se quiso hacer durante las vacas gordas, mal puede hacerse con telarañas en las arcas públicas.

Portugal ha venido esta semana a terminar de enterrar nuestros sueños de AVE. No hay dinero para la conexión entre Oporto y Vigo, que queda aplazada sine die. Bueno, en realidad, euros había. Pero los 140 millones que la UE había concedido para esta línea acaban de ser desviados para la de Lisboa a Madrid.

Lo curioso, como en el caso de la Meseta y del Eje Atlántico, es que la línea ya tendría que estar terminada. También aquí prometieron fechas en las que no creían ni quienes las formularon. Porque los calendarios de la alta velocidad no los han hecho los economistas ni los ingenieros, sino los políticos, pensando en las elecciones.

En 2002, tras la cumbre de Figueira da Foz entre Aznar y Barroso, se dijo que el AVE Vigo-Oporto operaría en 2009. Un año más tarde, no sólo no existe, sino que, para «acercar» aún más la Eurorregión, las autovías se han hecho de peaje. Esa es la tozuda realidad. La de que nos han tomado el pelo. Sólo los patriotas de aeropuerto pueden estar contentos: Cada vez es más difícil ir a Oporto a tomar un vuelo.