El Dépor se apresura a pasar página en un tiempo récord, el poco que hay entre su primera derrota en la Liga, en el Madrigal, y la necesaria primera victoria que ha de sumar mañana (17.00 horas) contra el Almería en Riazor. Lotina no perdió el tiempo y antes de comenzar la sesión de recuperación de ayer reunió a su plantilla durante veinte minutos sobre el césped para, según explicó Rubén Pérez luego, «preguntar las opiniones de cada jugador sobre cómo vio el partido y las sensaciones» que tenía. En las cuatro jornadas disputadas, Lotina se revela como el segundo entrenador de Primera que más jugadores de campo ha utilizado, veinte, incluido el delantero del Fabril Dioni. Solo el Sevilla utilizó más: 21. Ambos, muy lejos del que menos, el Espanyol, que dio la alternativa a catorce. El dato deja de manifiesto la búsqueda de soluciones en que el técnico vasco se encuentra enfrascado. Normal, cuando después de cuatro partidos, el Dépor ha firmado su peor inicio liguero desde la temporada de su retorno a Primera División en 1991; y habría que acudir a 1968 para encontrar un arranque más discreto. En Villarreal, Lotina incluso varió su habitual esquema 4-2-3-1 por un 4-4-2 con truco, pues el segundo delantero era Juan Rodríguez. Además del portero Manu, solo la dupla de defensas centrales -Colotto-Lopo-, el lateral zurdo Morel y el delantero Adrián se mantuvieron siempre en sus alineaciones iniciales. Tras el partido del jueves, el entrenador vasco no dudó en criticar la actitud de su equipo durante la primera parte, la fragilidad defensiva en el gol de Nilmar, y dio un tirón de orejas público a su vestuario: «El fútbol es presión y nosotros sabemos que vamos a estar ahí. Sucede que las dos últimas temporadas estábamos acostumbrados a empezar bien y luego dejarnos llevar. Pero este año no hemos empezado bien y hay que saber vivir con esa presión. Porque el que no sepa vivir con esta presión, se va a Segunda». Tres puntos en cuatro jornadas, fruto de sendos empates contra el Zaragoza, el Sevilla y el Getafe, dejan a los deportivistas a un paso de las posiciones de descenso, pero también a la misma distancia de la décima plaza de la clasificación. Antes del próximo parón liguero, de nuevo por los compromisos de las selecciones, queda recibir al Almería y visitar el Bernabéu. Un nuevo tropiezo tornaría el mal arranque actual, el peor en este momento desde el retorno a Primera, en una crisis tan peligrosa como imprevista. La llegada de ocho caras nuevas y las declaraciones optimistas del técnico durante el verano, confiado en las posibilidades de su equipo, no presagiaban una vuelta al cole tan dura. Ahora, todos los interrogantes se ciernen sobre qué Dépor saltará mañana a Riazor. Septiembre debe terminar con una sonrisa.