«MSC Alcaldía»

VIGO

El alcalde de Vigo y la alcaldesa del puerto coincidieron el viernes a bordo del MSC Poesía, flamante crucero que navega ahora rumbo a Nueva York con una docena de viajeros vigueses. Es la primera vez en cuatro décadas en que un buque de pasajeros zarpa de la Estación Marítima rumbo a América.

Lejos de la calidez con que se tratan Santi Domínguez y Porro, que intercambiaron elogios en la presentación de la Fiesta del Marisco, con Caballero el asunto estuvo frío y protocolario. Sin embargo, tal vez para honrar al nombre del buque, el alcalde se puso poético: «Las puertas de las Cíes siempre estarán abiertas para el MSC Poesía», dijo en su discurso. Luego, puso esa cara de cuando se le ocurre una idea. Y yo me imagino cuál es.

Aprovechando que se multiplican en Vigo las escalas de trasatlánticos y que está en alza el turismo de cruceros? ¿Qué mejor que fletar el MSC Alcaldía? O El Queen Alcaldía II. O el Alcaldía of the Seas. Un crucerazo bien gordo, todo dedicado a parque temático de la Alcaldía de Vigo.

En los últimos años, los cruceros se han especializado. El MSC Poesía ambienta su decoración en el arte de Calíope, como el MSC Música en el de la musa Euterpe. El Disney Magic, que recaló en el pasado mes de julio, se basa en personajes como Mickey Mouse o el Pato Donald. Y por el Guadalquivir circula uno dedicado al mus que debe de ser de órdago. Así que en plena moda de los cruceros temáticos, ¿cómo no va a haber un Alcaldía of the Oceans?

El casco del barco llevaría a todo color, de proa a popa, un cartelón: «Mellorando o futuro». En chimeneas, ojos de buey, barandillas, escaleras, cubiertas y hasta en la cadena del ancla llevaría los ya clásicos carteles rojos: «Alcaldía».

En la cubierta principal -«Caballero Promenade»-, obreros del Plan E, de las preceptivas subcontratas portuguesas, accionarían martillos neumáticos y cambiarían losetas, para diversión del pasaje. No faltarán tampoco, vallas amarillas repartidas por todo el barco.

En la cena con el capitán, Él, en persona, recibiría a los cruceristas y, a los postres, pronunciaría encendidos discursos con su tema favorito: Él, propiamente dicho. En la discoteca del Alcaldía of the Seas, agentes de la Policía Local, caracterizados de Village People, cantarían In the Navy.

Para amenizar la travesía, al navegar por zonas de tiburones, se arrojaría por la borda a algunos socialistas del sector crítico, sobrino incluido. Y, en caso de chocar contra un iceberg, el alcalde tomaría inmediatamente cartas en el asunto y ordenaría al iceberg que se disolviese.

Que se animen las navieras. ¡Qué experiencia subirse al MSC Alcaldía!