El PP ve a Caballero «el culpable» de que Ikea haya abierto tienda en A Coruña y no en Vigo. Lo dice Chema Figueroa, cuya habilidad para culpabilizar al alcalde no conoce límites. En este caso, por ejemplo, creemos que sobrevalora las capacidades del regidor.
Porque si la firma sueca ha descartado Vigo será porque interesa a su negocio. Aunque sólo sea porque los vigueses somos dóciles y ya nos desplazábamos a Portugal para comprar en Matosinhos. Estratégica y geográficamente, puede entenderse que la apertura en A Coruña fuese prioritaria.
Porque lo cierto es que de Ikea se lleva hablando muchos más años de los que anda Caballero «mellorando o futuro». Y en las hemerotecas está que el tema ya era noticia bajo el mandato de Corina Porro, sin que Chema Figueroa se atreva, obviamente, a meterla en el saco de las culpas.
Otra cosa es que al alcalde le pierdan las palabras. Y ahí sí que merece una reprobación. Nos basta con recordar sus palabras del 21 de enero de 2009, hace más de año y medio. «Caballero garantiza que Ikea instalará en Vigo una gran área con tienda y centro comercial», titularon los más entusiastas. «Ya está tomada la decisión e instalarán aquí su macroproyecto», insistió el alcalde, que llegó a hablar de una superficie en Liñeiriños de 300.000 metros cuadrados y la generación de quinientos puestos de trabajo.
Poco dado a ser comedido, Caballero añadió: «Va a ser en Vigo y ocupará una inmensa extensión», al tiempo que anunció que los contactos de la empresa con la Gerencia de Urbanismo «comenzarán de inmediato».
Ya entonces, cualquier lector avisado observaba que las palabras «Gerencia de Urbanismo» e «inmediato» no pueden ser utilizadas en la misma frase. Y un año y medio después, vemos que, simplemente, no eran ciertas.
Ikea está en A Coruña. Y la próxima tienda de los suecos por estos andurriales será en Gaia, al otro lado del Duero. De esto no será culpable Caballero, pero sí de su probada incapacidad para medirse en los discursos.
Como consuelo, algunos vigueses recuerdan que Ikea es una tienda de muebles donde te tienes que hacer tú los muebles.
Y más de uno respira aliviado, al ver alejarse un futuro montando piezas con nombres que serán en sueco, pero suenan a El Señor de los Anillos , como la mesa Kroksult, las cortinas Godrum y la silla Gandalf.
«El catálogo de Ikea que ella no lo lea», reza un chascarrillo popular, que alude a la devoción que generan en ellas los productos de la marca. Por de pronto, los vigueses tendrán que seguir yendo a tiendas de muebles donde te venden los muebles. Lo cual tal vez no sea la mejor noticia, pero a los menos mañosos nos sirve como consuelo.
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