Vino a trabajar a la ciudad como voluntario de La Cruz Roja en las playas viguesas. Manuel Rodríguez es de Granada y viene en busca de un clima soportable, ya que, en su ciudad es difícil trabajar en esta época debido a las altas temperaturas que registra.
-¿Le gusta trabajar en verano?
-Sí, me gusta. Vine a Vigo solo para trabajar en la Cruz Roja en los puestos de las playas. El principal motivo por el que estoy aquí es la temperatura. Aquí se puede soportar. En Andalucía cuesta mucho trabajar en verano.
-¿En invierno tiene otro empleo?
-Ahora mismo estoy en el paro. Pero antes de quedarme sin trabajo era vigilante de seguridad.
-¿Cómo lleva eso de tener la playa enfrente y no poder disfrutarla?
-Eso lo llevo un poco peor. Hay muchas veces que te dan ganas de ir a darte un chapuzón y no puedes moverte del puesto, pero ya estoy acostumbrado. Mis compañeros son muy simpáticos y eso ayuda a que el día se haga más ameno y termine antes.
-¿Cuántas horas está en el puesto?
-Pues desde las diez de la mañana hasta las 20 horas. Hago cuatro días de guardia y luego tengo uno libre para descansar. Lo malo es que no nos podemos mover del puesto, y nos vemos obligados a comer aquí.
-¿Qué suele comer?
-Ese es el problema. Que al no poder movernos, tenemos que comer siempre comida rápida. La mayoría de las veces son bocadillos y sándwiches. Y cuando llevas 15 días seguidos así te apetece cambiar un poco el menú y comer un buen plato. Pero bueno, es mi trabajo y ya estoy habituado. Lo bueno que tiene este empleo es que no hay que hacer grandes esfuerzos. Podemos pasarnos horas sentados charlando.
-¿Está siempre en el mismo puesto durante todo el verano?
-No. Nos van cambiando todos los días a playas diferentes. Hoy por ejemplo estoy aquí, ayer estuve en las islas Cíes y mañana estaré en la playa de la Fontaíña. Yo creo que así es mejor, resulta más entretenido y conoces a compañeros y playas diferentes.