Llegar a Vigo desde los arenales cercanos a Cabo Home a última hora de la tarde lleva más de hora y media, por las largas colas del corredor de O Morrazo
06 jul 2010 . Actualizado a las 11:40 h.Aldán está lejos, lejísimos de Vigo. Está tan lejos, que un vigués tardaría menos en regresar a su casa un domingo por la tarde desde una playa de A Coruña que en volver desde Menduíña, Area Brava o Area Cova. Aldán está tan lejos de Vigo, que llegar a la ciudad en coche lleva más de hora y media. De reloj.
Sucedió el último domingo y sucede, en general, todos los domingos por la tarde. Si uno vuelve de las playas de la ría de Aldán al centro de Vigo, lo lógico es que lo haga por el corredor de O Morrazo. Esa carretera nació como gran solución a los problemas del tráfico de la comarca que aglutina a Cangas y Moaña. Nació como vía de escape a la carretera tradicional, que atraviesa las dos grandes villas morraceiras, pero es un grifo cerrado.
De 18,5 kilómetros, La Voz pudo comprobar el domingo que si uno la toma pasadas las ocho de la tarde, echa más de una hora en la carretera. Concretamente, el cronómetro encendido al entrar en el corredor marcaba 71 minutos al abandonarlo. Es decir, habíamos circulado los 18,5 kilómetros de una vía rápida a una media de 16 kilómetros por hora. Parada. Primera. Parada. Primera. Parada. Primera. Segunda (exceso). Parada.
Después todavía había que llegar a Rande, tarea que requiere una enorme paciencia: solo atravesar la rotonda de Domaio agota dos minutos. Se hace al ralentí, como saliendo de un garaje.
La gran paradoja es que en el corredor de O Morrazo el gran peligro es el exceso de velocidad, que en lo que va de año ha causado ocho muertes. Pero también lo está en la falta de velocidad. Cuando los coches van a diez por hora, las motos se las ingenian. En todo nuestro trayecto, ya pasadas las nueve de la noche, pasaron más de 40 motocicletas por el arcén. En un momento dado, incluso lo hizo una furgoneta que, cansada de esperar, prefirió colarse a toda velocidad. Eso sí, con las cuatro luces del intermitente encendidas: redención garantizada.
Ni un agente patrulla -no al menos el domingo avanzada la tarde-. Y el viaje discurre tedioso. Las cifras revelan que será peor en agosto, cuando más de 22.000 coches atraviesen cada día la carretera.
Dice la Xunta que la solución es el desdoblamiento del vial. Está previsto para finales del 2013, aunque en campaña electoral el PP decía que la tendría lista en el 2012. Hasta entonces, las arenas tienen tiempo de acumularse en el suelo del coche.