Particulares ofrecen apartamentos de dos habitaciones en Samil o Curuxo para acomodar a más de 10 personas
29 jun 2010 . Actualizado a las 11:37 h.Diez personas acomodadas en un apartamento de verano de dos habitaciones, eso sí, con vistas al mar. No es una escena de la España de los años 60, sino una imagen que se repetirá esta temporada estival en bastantes viviendas situadas en primera línea de playa de Vigo, Baiona, Panxón o Coruxo. Basta con repasar la lista de inmuebles de veraneo disponibles a un par de días del inicio de la temporada alta para comprobar la existencia de una oferta mayor de lo habitual -las agencias estiman que la demanda es un 30% inferior a la del pasado año por estas fechas-, y en bastantes casos con alguna peculiaridad añadida como la ausencia de límite de ocupantes. ¿Qué es lo que lleva a un propietario a arriesgarse a convertir una vivienda, generalmente cara y ubicada en una zona privilegiada, en un piso patera por el que, a lo largo de un mes, pueden llegar a pasar hasta 50 personas en régimen de arrendamiento? En primer lugar, garantizar la ocupación. «No se trata de alquilarle a cualquiera. Busco familias. En tres habitaciones dobles y un salón se pueden acomodar sin problemas diez miembros», explica Julián, un casero que busca inquilinos para la segunda semana de julio, que ocupen un piso situado a pocos metros de la playa de Samil. Las tarifas por apartamento son de entre 300 y 475 euros, por una semana; de entre 600 y 800 euros, para 15 días y hasta 1.300 euros por todo el mes de agosto. En plena crisis del mercado nacional, los veraneantes portugueses, también duramente afectados por la crisis, se mantienen fieles a Samil y parece ser que, al igual que ocurrió el año pasado, esta temporada van a contribuir a paliar la bajada de turistas madrileños y castellanoleoneses. Por una tarifa de cien euros diarios, la propietaria de una casa con jardín situada en plena avenida, consigue tener alquilado el inmueble prácticamente todo el verano. «Nos queda alguna semana libre, pero estamos encantados con ellos. Se meten 8 o 12 en la casa, pero son muy cuidadosos», explica la casera. La propietaria de una casa en Alcabre, a menos de 1.000 metros de la playa, también confirma el cambio en los hábitos de los arrendatarios. «Antes normalmente nos alquilaban una quincena, incluso el mes entero, mientras que este año nos están preguntando por una semana o incluso por días», explica. El precio de esta vivienda de 3 habitaciones es de 1.500 euros al mes, de momento, 100 euros menos que el año pasado. Los particulares consultados por La Voz, a partir de los anuncios que ofertan vivienda para vacaciones confirman la caída de la demanda. «Otros años, en marzo ya teníamos todo alquilado, sobre todo a gente de Madrid, Lugo o León. Este año tenemos aún dos semanas de julio sin cubrir», afirma un arrendatario. La ralentización del mercado también ha tenido repercusión en los precios, que en algunos casos han llegado a rebajarse hasta un 30% de. Por ejemplo: en los edificios situados en plena Avenida de Samil, es posible alquilar un apartamento de una habitación por 600 euros al mes, o un piso de 2 habitaciones con vistas a la playa por 700 euros al mes.