La gestión de las crisis, uno de los grande borrones en el bienio

La Voz

VIGO

A lo largo de estos dos años, si por algo se ha caracterizado el Celta, es por la mala gestión de sus crisis. Al director general se le imputan la mayoría de las decisiones, como no dar la cara después del Villarreal B o tomar la decisión de exponer en público a Notario, Ghilas y Rubén después de la salida nocturna de Madrid tras perder en Zaragoza.

Crisis

Cabeza visible de una gestión equivocada

Hombre fuerte de Mouriño, ahora todavía más con el presidente cada vez más ausente, en los últimos tiempos no ha estado hábil en la gestión de las crisis. El Celta nunca ha sabido como cerrar sus vías de agua y el ambiente de guerra del día después de la sonrojante derrota en Villarreal es un claro ejemplo. Lejos de dar la cara, Chaves no apareció ni en el entrenamiento. Fue Eusebio y Noguerol los que tuvieron que recibir a los Celtarras y al día siguiente el vicepresidente Ricardo Barros quien dio a conocer la imagen del club a través de los medios de comunicación. A finales de la temporada pasada, la decisión de llamar a filas mientras el equipo entrenaba a Notario, Ghilas y Rubén por su salida nocturna en Madrid. Después el affaire no pasó a mayores.

Filosofía

Nada de cajas B aún perdiendo potencial en el mercado

En un mundo en donde el dinero negro parece moneda de uso común en las transacciones, Chaves Escalante también ha hecho suya la filosofía de Mouriño y el club no ha entrado en ninguna operación oscura en estos dos años aún sabiendo que eso le resta competitividad en el mercado frente a otros equipos. «Ni un euro en negro», llegó a comentar a La Voz el verano pasado.