El ministerio advierte de que todas las comunidades están muy pendientes de los proyectos que se van a hacer en Galicia
23 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Una gran cantidad de cartas, llamadas e incluso amenazas se acumulan en el Ministerio de Fomento desde que el miércoles el gallego José Blanco desgranó en el Congreso las medidas que llevará a cabo para reducir durante este y el próximo año 6.400 millones de euros de los proyectos de construcción de infraestructuras ya aprobados. Desde el pulso dialéctico del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, a la amenazante declaración del diputado del PNV Joseba Beloki augurando «una guerra» si se retrasa la alta velocidad vasca, todos los líderes autonómicos y decenas de alcaldes han dejado sus recados en el ministerio para argumentar la prioridad de las obras de su territorio, intentando salvarlas de la quema.
En Fomento aseguran que su titular está «asustado» ante la falta de concienciación generalizada que la clase política, hasta la de su propio partido, advierten que está demostrando con una situación que incluso ven peor de lo que dicen en público.
Galicia en el discurso
El caso es que, como se pudo evidenciar a lo largo de las cuatro horas y media de intervención de Blanco en el Congreso, Galicia estuvo muy presente en su discurso. Hasta en trece ocasiones el ministro nombró a la comunidad o alguna de sus obras previstas o en marcha para evidenciar que no sufrirán demoras o que estas serán inferiores a las de otros proyectos. El ministro argumentó la necesidad social de no paralizar la conexión de Galicia con la Meseta mediante AVE; defendió la continuidad del eje atlántico (A Coruña-Vigo) al estar «madura» su realización; priorizó conectar los puertos gallegos, especialmente el de Ferrol, con las redes de mercancías ferroviarias; como también evidenció que la autovía Lugo-Santiago está muy verde, pero que se puede salvar si se logra la participación privada y regímenes de explotación concesional, o que descarta una segunda entrada del AVE a Galicia por Ponferrada, pero adelantó que puede promocionarse dicha línea para el tráfico de mercancías.
«Soy un hombre de palabra» recuerdan desde Fomento que dijo en el Congreso el ministro sobre el pacto del Obradoiro firmado con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, sobre la llegada del AVE a Galicia, tras ser interpelado al respecto por el portavoz del PP, el murciano Andrés Ayala.
De lo demás no habló. Ni del nuevo puente de Rande, ni de las autovías de Pontevedra a Peinador y O Porriño, ni del AVE Vigo-Ourense, ni garantizó nada sobre el de Portugal, aunque sí advirtió que lo acabará frenando si lo hace antes, como está confirmado, el Gobierno de Lisboa.
Exceso de ruido
En Fomento aseguran que el hecho de que no las citara no lleva consigo necesariamente que se vayan a quedar frenadas, pero desde el ministerio sí advierten que como se haga mucho ruido defendiéndolas, el resto de las comunidades pueden denunciar un trato de favor del ministro gallego hacia su tierra y eso llevaría al responsable de Fomento a parar, quizás -dicen-, alguna obra más de las que pueden verse afectadas por el plan de recortes.
Por ello, admiten que no ha gustado mucho el estilo de las reivindicaciones del alcalde de Vigo, Abel Caballero. Reclamar por la vía de la confrontación y la comparación, puede dar al traste con cualquier iniciativa que se pueda estar buscando o trazando para llevar a cabo la construcción del tramo de Cerdedo. Fomento tiene la lupa encima de todos los partidos y los líderes regionales, por eso claman para que, al menos los suyos, no le pongan las cosas más difíciles y confíen en que el nuevo calendario dará soluciones. Claro que Caballero igual ve cómo se incumple su promesa de que el AVE llegue por primera vez a Vigo media hora antes que A Coruña. Pero muchos de sus augurios han fracasado, como el del pleno empleo en Vigo en el 2011 o hasta la inminente llegada de Ikea. Es lo que tiene hablar sin contenerse: que la realidad acaba por imponerse.