Hitler en Vigo

VIGO

22 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Me escribe el profesor Herbert Von Grebner, de la Universidad de Leipzig, la siguiente carta: «Muy estimado Herr Rolland: Me dirijo a usted para compartir cierta información que obra en mi poder sobre la estancia de Adolf Hitler en Vigo en 1945. He leído que un periodista argentino sostiene que nuestro Führer no se suicidó en el búnker de Berlín sino que, acompañado de Eva Braun, y de jerarcas nazis, huyó a España y fue evacuado desde Vigo hacia América a bordo de un submarino U-boot».

[Hago un inciso en la transcripción para reseñar que la expresión «nuestro Führer» me hace sospechar ciertas simpatías del profesor Grebner con el pintor de brocha gorda austríaco. Continúo con la carta:]

«Pues bien, Herr Rolland, debo decirle que el periodista argentino es un fabulador, discípulo de Herr Jorge Luis Borges. Porque Hitler no sólo no huyó desde Vigo en 1945, sino que, en realidad, se quedó a vivir en esa ciudad, de hermosa ría, monte del Castro, gran puente de Rande, islas Cíes y Dios guarde a usted muchos años».

[A estas alturas, debemos sospechar que el profesor Grebner consume en exceso schnaps o utiliza el traductor automático de Google].

«Es cierto que los Hitler se desplazaron a Vigo, con identidad secreta, tras la batalla de Berlín y la derrota del Eje en la guerra. Pero en ningún momento se embarcaron hacia Argentina. Sucedió que, como con tantos emigrantes frustrados, nuestro Führer cursó un viaje a Cangas en un vapor de recreo. El mareo de cruzar la ría le disuadió de emprender una singladura oceánica y, al igual que miles de ourensanos por la misma causa, decidió establecerse aquí».

[Perdemos el hilo del profesor Grebner, culpando cada vez menos al traductor automático de Google].

«Hitler se quedó a vivir en Vigo, donde impartió clases en el Colegio Alemán. Montó, además, una modesta empresa de importación de codillo y chucrut. Su mujer, Eva, hizo sus pinitos en el cabaré Fontoria, como bailarina artística. Más tarde, montó una mercería en el barrio de Der Calvario, llamada Zapatillería Braun. Ambos los dos vivieron en Vigo una existencia plena y feliz».

Aquí termina la nota remitida por el profesor Herbert Von Grebner, desde la Universidad de Leipzig. No seré yo quien le reste legitimidad a este escrito. Pero, después de escribir un libro de investigación y divulgativo, Galicia en Guerra (Xerais, 2007) y dirigir un documental, A Arañeira (2009), se me hace difícil dar crédito a esta información. Sin duda carezco de la imaginación creativa de un teórico de la conspiración. No veo a Elvis en una isla de la Polinesia. Ni a Hitler evacuado por Vigo.

[Nota final del autor: Para quienes creían que iba a hablar de otra persona, un personaje público local, en quien usted y yo estamos pensando, lamento la decepción].