La concejala de Salvaterra rectifica su salida del PP y le devuelve la mayoría

L.Míguez SALVATERRA/LA VOZ.

VIGO

12 may 2010 . Actualizado a las 11:52 h.

Un susto. Al final la posibilidad de que el gobierno del PP en Salvaterra se quedara en minoría y al borde del precipicio de perder el bastón de mando solo se ha quedado en eso. La concejala que había entregado un escrito renunciando a seguir las líneas de su grupo político rectificó ayer. María José Méndez Núñez volvió a acudir al Concello con un documento en su mano, pero en esta ocasión era para anular el anterior. «Estes días houbo moitas conversas e agora xa volvo á disciplina do PP», recordó la concejala, que aseguró tener una buena relación con sus compañeros y con el regidor, Arturo Grandal.

Lo cierto es que, aunque en cualquier otra corporación los sustos son habituales, el gobierno en este concello de O Condado tiende a ser una balsa de aceite. Por eso la posibilidad de quedarse en minoría frente a una oposición de otros seis concejales se presentó como una sorpresa. Sobre todo, tratándose de una renuncia dentro de la filas del gobierno, con el consecuente riesgo de una moción de censura, como ya ocurrió en el caso del municipio de Mos.

Pese a todo, el regidor popular, Arturo Grandal, que lleva más de treinta años al frente del poder, asegura que nunca temió por su cargo, puesto que la relación con la concejala siempre había sido buena tanto con él como con el resto de los compañeros de la formación. Incluso, después de que presentara el escrito, que se produjo la semana pasada, aunque hubo una reunión del partido en los últimos días en la que la edil estuvo presente.

La rectificación vuelve a equilibrar la situación del gobierno popular, que ostenta el gobierno con siete concejales. Pese a que en las anteriores municipales del 2007 estuvieron cerca de repetir los resultados de los últimos comicios y revalidar su liderazgo con ocho concejales, finalmente los números no dieron y le concedieron al grupo socialista ese edil. De este modo pasó a tener tres y equipararse con el grupo nacionalista, que también cuenta con tres representantes y por primera vez la oposición y el gobierno de Salvaterra acortaron distancias, una situación que se une a la tónica de otros ayuntamientos del interior.