Un establecimiento que lleva el nombre del país sudamericano tuvo que cerrar sus 13 habitaciones durante tres meses debido al uso de explosivos en las obras del AVE
05 may 2010 . Actualizado a las 11:52 h.Brasil 2 no es el país que le gustaría tener a Lula. Es el nombre que recibe una pensión situada al borde de la transitada carretera nacional 550 junto al tanatorio de Redondela.
El establecimiento ha sufrido importante daños colaterales por las obras del AVE. A sus pies se construye el gigantesco viaducto que permitirá al tren sobrevolar el antaño idílico Val das Maceiras. El valle ha sufrido la mordedura de las excavadoras en sus manzanos y el lugar ha sido expulsado del paraíso.
Donde antes se escuchaba el trinar de los pajarillos en primavera ahora se oye el estruendo de los lagartos. «Así le llamamos a los camiones que están en las obras y que hacen mucho ruido», explica Jaime Villaverde, dueño del bar que lleva su apellido.
Pero el local que sufrió más por las obras fue la pensión Brasil 2, que regenta Ernesta Pazos. «Por culpa de la dinamita todo temblaba y salieron grietas en el edificio. El agua se colababa y tuvimos inundaciones», cuenta la hostelera. Por este motivo «estuvimos tres meses sin poder dar ninguna habitación».
Ahora han terminado las obras de reparación de urgencias. «Nos han costado diez mil euros y el seguro no nos ha cubierto todo. Hemos tenido que poner de nuestro bolsillo unos cuatro mil euros», señala la dueña del establecimiento, que confía en recuperar su dinero algún día si las constructoras del AVE se hacen cargo de los daños.
Falso túnel
En estos momentos el viaducto todavía no ha llegado a la Nacional 550, le faltan unos 200 metros. Estaba previsto que el puente sobre el valle tocase la carretera en el pasado mes de abril, pero el plazo se está alargando. Al llegar a la carretera habrá que cortarla para ejecutar un falso túnel. El desvío de esta carretera durará un año. Pazos disfruta hoy de una relativa calma... tensa.