Juan Noguerol, el primer gallego que ganó un nacional de esquí náutico, acumuló 55.000 kilómetros en viajes a Lisboa para perfeccionar su técnica y despuntar en la disciplina
30 abr 2010 . Actualizado a las 12:05 h.«Es un deporte que si entrenas, encuentras recompensas. Esto es una recompensa continua, cada fin de semana que vas a entrenar tienes ese plus de ver un avance. Aquí si estás trabajando los resultados siempre llegan». Así define Juan Noguerol el esquí náutico, un deporte al que llegó talludito y que le ha hecho recorrer 55.000 kilómetros -divididos en innumerables viajes cada fin de semana durante siete meses- para entrenar y aprender en Portugal. Seis años después le ha llegado al recompensa a tanto esfuerzo erigiéndose en el primer gallego que se proclama campeón de España, título que aspira a revalidar en un año en donde también participará en el Europeo y en el Mundial de la especialidad.
Noguerol había esquiado en la nieve, pero no había dado el salto al mar -«muchas veces los vigueses parece que estamos viviendo de espaldas al mar y resulta que tenemos un tesoro maravilloso»- hasta que un día decidió hacer sus pinitos y casi por casualidad tomó parte en el campeonato gallego del 2003. Ganó, el primero de cinco títulos, y decidió tomarse en serio la disciplina.
Tanto, que contactó en Lisboa con Tito Simoes, su entrenador, y comenzó a hacer viajes entre Vigo y la capital lusa hasta completar 55.000 kilómetros. Menos mal que era un BMW la máquina que aguantaba las palizas.
En Portugal recibió las clases magistrales y comenzó a crecer en el esquí náutico y en el 2008 decidió no solo sentar su base logística en Vigo, sino incluso formar una pequeña escuela en San Adrián de Cobres. «Nos trajimos los dos barcos para aquí y no nos podemos quejar. La cosa está funcionando. Por fin estamos viviendo de frente al mar», comenta Noguerol. Cerca de medio millar de chavales y mil horas de clase le avalan.
La recompensa a tantas ruedas gastadas, tantas horas invertidas y tantas caídas en el mar llegó en el 2009 cuando consiguió el título de campeón de España de clásicas que incluye a las tres modalidades (eslalon, figuras, y saltos). «Era la primera vez que un gallego ganaba el campeonato de España y sinceramente fue muy emotivo, porque a pesar de la rivalidad entre madrileños y catalanes que también existe en el mundo del esquí, todo el mundo lo cogió con mucho cariño y le hizo mucha ilusión. Es como si fuera: `por fin uno que no es madrileño ni catalán?».
Este año, después de un duro invierno en el gimnasio y de comenzar a salir al mar en febrero, aunque las aguas han estado más frías que nunca, pretende volver a estar en el podio en el campeonato de España. Con 35 años ha llegado a lo más alto y todavía se ve con cuerda para rato. Y eso que no puede dedicarse al esquí como profesional.