El alcalde abre la puerta a la continuidad de Aqualia

VIGO

Propicia una prórroga en su contrato que expira en el 2015, al pretender que pague las expropiaciones de la depuradora

18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La concesión del saneamiento y abastecimiento de agua en Vigo ha dado para escribir tortuosos capítulos del afán privatizador que no deja de sacudir la ciudad desde los años ochenta, pagar un ruinoso concierto de Madonna y, tal y como van las cosas, hasta puede propiciar por primera vez la prórroga del contrato de una gran concesión de los servicios municipales.

En esa posibilidad pivota parte de la puesta en marcha de las obras de la nueva depuradora de Vigo y que el Ayuntamiento no tenga que pagar los gastos de las expropiaciones que hay que llevar a cabo en el sufrido Coruxo para arreglar una desfeita que lleva años oliendo. Abel Caballero ya lo ha advertido, será Aqualia quien tenga que hacer frente a los 10,3 millones de euros necesarios para llevarse por delante nueve casas y otras tantas fincas. ¿Pero qué compensación recibirá a cambio la concesionaria?

El concurso que la empresa ganó en 1990 expira en el 2015, fecha en la que casualmente se prevé concluir la nueva depuradora. En todo ese tiempo, cada metro cúbico de agua consumido en la ciudad habrá contado con un sobreprecio de 0,31 euros para compensar las inversiones realizadas por la concesionaria en la mejora de la red de suministro y saneamiento. Estas ascendieron a 72 millones de euros, más otros 30 millones que tuvo que asumir para cubrir el agujero heredado de Emavisa.

Pero cuando dentro de cuatro años se salde la deuda, el Concello podría bajar las tarifas en la cuantía del canon impuesto para la recuperación de lo invertido por Aqualia, o ingresar para otros fines los alrededor de 12 millones de euros que los vigueses pagamos para compensar el citado gasto.

Lo que está claro es que Aqualia no va a pagar las expropiaciones gratis. O le abren la puerta a una prórroga, que como máximo podría ser de diez años, o las adquisiciones de los terrenos las acaba reembolsando la nueva concesionaria ganadora del concurso -uno de los grandes que maneja el Concello- que se lleve a cabo en el 2015.

Una prórroga no permite negociar mejores condiciones para el Concello, un nuevo concurso sí. Pero el trámite de la extensión de la concesión es simple, lo puede llevar a cabo la Junta Local de Gobierno sin necesidad de pasar por el pleno, y por lo tanto ahorrarse las explicaciones.

Que Caballero no acepte la oferta del conselleiro Agustín Hernández de que traspase a la Xunta la titularidad de la depuradora para que sea el Gobierno gallego quien asuma su construcción y su posterior explotación, evidencia que el terreno de la prórroga de la concesión está abonada.

El alcalde no quiere perder el conrtrol del servicio' y basará en las dificultades del Concello para pagar su parte de la depuradora la resolución que tome, añadiendo a la planta del Lagares un capítulo más, que se une al de su pésimo funcionamiento, la ocupación ilegal de terrenos de dominio público marítimo-terreste y sobre todo, la mole que supondrá sus instalaciones, porque su perfil de seis pisos recordará al borde del mar lo mal que los políticos tratan a Vigo hasta para sanearla.