Cuando la montaña tiene que ir a Mahoma

M. S. D.

VIGO

El suelo industrial caro, los costes logísticos y, sobre todo, el reclamo de las economías emergentes obliga a la industria local con capacidad de expandirse a invertir fuera para producir allí donde está el cliente

04 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Qué motivaciones tiene un empresario para lanzarse a la aventura de una inversión en el extranjero, cuando el escenario económico internacional es adverso o cuando menos incierto, y las facilidades para la financiación están reducidas a la mínima expresión? Más allá del afán de expansión de las grandes multinacionales, la pequeña y mediana empresa local confiesa que su búsqueda se centra en el ahorro de coste, las diversificación de producto y cliente y, por encima de todo, la consecución de carga de trabajo.

La carestía del suelo industrial en el área de Vigo ha sido durante décadas el gran inconveniente que han encontrado numerosas empresas para expandirse. Hasta una decena de firmas de componentes del automóvil han optado por abrir centros de producción en los polígonos industriales desplegados en todo el norte de Portugal para tal fin. Y lo han hecho e unas condiciones ventajosas difíciles de igualar a este otro lado de la frontera.

Pero la gran oportunidad para salir a mercados exteriores llega ahora de la mano de los países emergentes elegidos por las grandes multinacionales para asentar sus nuevos centros de producción.

Es el caso de los astilleros y de la industria del automóvil de Brasil o de la gran área industrial que se está desarrollando en el Norte de África con el epicentro en la megazonafranca de Tánger. Esa es, en estos momentos, la principal apuesta de la industria más puntera de Vigo. Un grupo de auxiliares del naval trabaja ya en firme sobre inversiones en la zona industrial Suape Global. Juan Martínez, presidente de la consignataria VascoGallega se ha mostrado sorprendido por las posibilidades de negocio el astillero Atlántico Sul, que cuenta con una capacidad para producir 160.000 toneladas al año y tiene prevista la construcción inmediata de 8 buques de apoyo a la plataforma del Presal, donde se acaba de descubrir una bolsa de crudo de 8.000 kilómetros cuadrados de extensión.

Potencial

«El mercado brasileño es un mercado con un potencial enorme para la industria metalúrgica gallega especialmente para la industria naval y metalmecánica y nuestra intención es atraer carga de trabajo para nuestro sector», ha explicado Enrique Mallón, portavoz de Asime, la patronal gallega del metal.

Pero hay más. Otra de las ofensivas abiertas por este sector tiene su objetivo localizado en México. «Llevamos años trabajando intensamente con México, tanto desde nuestras organizaciones empresariales como desde nuestras empresas, con el objetivo de trabajar para este mercado y para el estadounidense», afirma.