La multitud de especies locales conviven desde hace tiempo con otras invasoras procedente de la Antártida o China
28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Salitre adentro, existe un mundo plagado de misterios y tesoros. Donde nace la salitre y se alimenta nuestra gastronomía existe un vecindario lejano llegado desde la Antártida o China. La espectacular riqueza del ecosistema de la ría no permanece ajena a las especies invasoras que se desparraman por el globo de la mano de la globalización. Barcos que cruzan océanos, corrientes que arrastran sorpresas, cambios de clima anunciados... El resultado es un conjunto donde la vida brota a pesar de la aparición de especies ajenas como la Escidia sp , el Sargassum sp o los Briozoo sp .
En el primero de los casos se trata de un animal del que existen más de 2.300 especies aunque aquí en Galicia, hasta no hace mucho, eran vecinas lejanas. El panorama ha cambiado y, según explica el biólogo Fran Ramil, aunque son comunes en áreas como la Antártida se pueden encontrar en la ría viguesa. En concreto una de las poblaciones que se han localizado se encuentra en la ensenada de Rande.
Según los estudios científicos realizados en comparación con sus primeras apariciones, su extensión se ha estabilizado en la actualidad. Su procedencia está relacionada con los viajes de la flota gallega o las visitas de barcos procedentes de áreas como Sudáfrica o el sur de Argentina.
Buscando solución
No son los únicos visitantes exóticos. Entre la fachada litoral y la fina arena existen unos pequeños visitantes llegados de China. Se trata de los Briozoos sp , pequeños animales que llegaron hasta aquí viajando junto a los bivalvos que cruzan el mundo. «Al principio aparecieron en Venecia, luego se encontraron en Ribadeo y ahora ya también los hay aquí», explica Ramil. Su aparición se produce en forma de colonias, al estilo de los panales de abeja, lo que provoca que se vean manchas repartidas por las rocas.
Al listado se une también, entre otros, el caso del alga Sargassum sp , una visitante de lo más molesta que ha sido objeto de estudios para tratar el tema de su eliminación. En realidad se trabaja con todos estos animales invasores en este sentido, aunque resulta muy complicado. Según apuntan los expertos, existe un vacío legal en el tema del derecho marítimo en este aspecto, así que el camino se impulsa a través de las campañas para pelear por su desaparición. No faltan motivos, su influencia en las especies locales tiene consecuencias nocivas.
Contaminación humana
Claro que, si se trata de hablar de especies que dañen los fondos de la ría viguesa, ninguna como la humana. Gracias a la capacidad de regeneración y a las continuas corrientes marinas, los continuos vertidos no dejan un reguero de catástrofes medioambientales tras de sí.
La depuradora de Vigo, que no tiene capacidad suficiente para tratar todas las aguas que recibe, es si cabe el peor invasor que sufren los fondos locales. Bien es cierto que las especies que aquí pelean con el humano también lo hacen en los otros puntos del continente en el que son características, como en la zona del Sur de Inglaterra, Portugal e incluso el área del estrecho de Gibraltar.
Claro que en el caso de Vigo la necesidad de preservar esta riqueza es si cabe mayor, puesto que la calidad con la que se han conservado hasta ahora es una de las particularidades, según los expertos, que más ponen en relevancia su importancia para el medio ambiente.
Cuidar este tesoro para que los siguientes pescadores y buceadores puedan disfrutar de la riqueza que arriba desde las aguas es una responsabilidad compartida entre todos los vigueses. A cambio, la ría aporta su grano de arena con un flujo de corrientes que permite una regeneración continua con la que sobrevive día a día a las especies invasoras de otros rincones del mundo, los cambios de temperatura condicionados por el clima e incluso la mano humana.