Vigo estará mañana de cumpleaños. Porque, hace dos siglos, le fue concedido el título de ciudad. Aunque, en realidad, ya lo era. Tenemos una larga historia desde los primeros vigueses , que labraban petroglifos en Coruxo. Lo que ocurre es que los gobiernos tienen por costumbre enterarse tarde. Y la Junta de Cádiz vino aquí a nombrar ciudad a una ciudad.
Pero la efeméride es importante. A Vigo le faltan señas de identidad y ocasiones para presumir de su historia. Creció demasiado rápido como para pensar en su pasado y diseñar desde él su futuro. Así que el bicentenario del título de ciudad es una magnífica ocasión, que hay que aprovechar. ¿Y qué va a hacer el Concello? Pues nada. El alcalde, que hace un año proclamó que tenía una magnífica programación sobre este bicentenario, no ha cumplido.
La fecha, vamos a recordarlo, es mañana lunes, 1 de marzo. No vale venir ahora a unificarlo con la Reconquista o aplazarlo hasta noviembre. Eso serían chapuzas de mala planificación. Eso habría que haberlo explicado antes. Tener una idea clara de qué quiere hacerse y cuándo.
A día de hoy, la víspera del aniversario, Abel Caballero no tiene nada previsto para el Bicentenario de la Ciudad. Es más, no tiene nada previsto para mañana lunes. Ni para salir del paso. En su agenda, no figura ni la publicación de un bando, ni un discurso en la praza do Rei, ni una recepción en Castrelos ni un concierto de la banda municipal de música. Nada.
Vigo ya desperdició, hace casi una década, la oportunidad de hacer algo grande en el tricentenario de la Batalla de Rande. Y, si la Reconquista tiene relieve, es por el esfuerzo de los vecinos del Casco Vello y su recreación histórica. Si la fecha coincide en puente, los alcaldes suelen adelantar la entrega de medallas y la recepción en Castrelos.
Dan la impresión de estar deseando rematar ese incómodo acto cuanto antes y largarse de Vigo. Desde que tengo memoria, nunca vi que esa recepción se registrase en su propia fecha, el 28 de marzo. Ahora llega el segundo centenario de la concesión a Vigo del título de ciudad. Y al Concello se la trae al pairo. Mañana será un lunes como otro cualquiera, sin nada que recuerde el acontecimiento.
Aunque podría ser que el alcalde tenga sus razones para ignorar la efeméride. Porque Abel Caballero parece ver el mundo como un AC/DC, que ni es un grupo de música ni la datación con el Año Cero. Es el antes y el después de sí mismo: Antes de Caballero/Después de Caballero.
Y, claro, este año la fecha no es redonda. Sólo estamos en el año 3 DC. Y la concesión del título se produjo en 197 AC. Veremos, pues, qué tiene preparado para dentro de tres años, que es cuando, según el Calendario Abeliano, se cumple el Bicentenario.