La torre de O Real cae en saco roto

J. Santos

VIGO

La propuesta del arquitecto de Moaña dio que hablar, pero el gobierno ni siquiera valora la posibilidad de convertir la finca de Méndez Núñez en la referencia de la ría

27 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El gobierno local de Moaña descartó dar su opinión sobre la propuesta del arquitecto Juan Rivas para la finca de O Real, en la que contempla concentrar la edificación residencial en una torre de cien metros de altura y otros veinte bajo la cota del terreno, aprovechando su inclinación, para un centro comercial.

También recoge la posibilidad de levantar construcciones para paliar los principales déficits del municipio, como el auditorio, una guardería o el traslado de la biblioteca.

El alcalde se limitó a decir que no la considera «merecente de opinión nin de consideración». El portavoz del PSOE, Víctor Pastoriza, alabó la idea de Rivas, pero la descarta por inviable. El propio arquitecto reconoce que los promotores no mostraron ningún interés en estudiar su proyecto.

El ex concejal de Urbanismo, Euloxio Leites, dice que no es valorable. En fin, la idea cayó en saco roto, aunque su autor sigue pensando que es una buena solución para el barrio de O Real y un hito para Moaña.

Dudas

Los representantes del movimiento vecinal tenían previsto hablar de ello a última hora de ayer, en la habitual reunión informal que celebran los viernes. Francisco Ferreira, asesor de A Chamusca, reconoce que le sorprendió, pero sospecha que no es un proyecto realizable.

Rivas ya había presentado hace seis años, justo cuando políticos y vecinos empezaron a hablar del futuro de la finca, una propuesta similar que, dice, «expresaba la idea» que plasmó en ésta. «Nadie le hizo caso», afirma. Sin embargo siguió trabajando en ella para «demostrar que era posible, para darle forma a ese edificio», añade.

Conservar el muro

La promotora, el gobierno moañés y Patrimonio siguen negociando la ordenación de O Real. El convenio firmado en su día establece que a cambio de la cesión al Concello del pazo, la capilla, el hórreo y el palomar previamente restaurados, se le permitía levantar cuatro edificios de una altura similar al que linda con la finca

Patrimonio obliga a respetar el muro y organizar la edificación residencial de forma que corrija los impactos visuales negativos que rodean la zona. Según indica al alcalde moañés, pide que la restauración de los bienes patrimoniales, la reforestación de la zona de protección y la solución arquitectónica del aprovechamiento residencial «filtren» los efectos negativos de las edificaciones existentes. Obliga también a reducir las alturas y la edificabilidad.