En una de las estampas bíblicas se ve a Jesucristo con un niño en brazos. Siempre los acogió, los quiso tener a su lado y expresó así la preferencia de Dios por ellos: «Dejad que los niños se acerquen a mí». Llegó a decirle a sus discípulos que «si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los Cielos». Se puede decir que Aldeas Infantiles SOS recogió el testigo. Es una organización internacional privada de ayuda a la infancia, sin ánimo de lucro, interconfesional e independiente. Su presidenta en Galicia es Rosa Freire Pichín desde hace siete años, aunque ya lleva 30 colaborando con esta oenegé, que surgió tras la Segunda Guerra Mundial. -¿Dónde está esa aldea? -La nuestra se encuentra en Redondela, concretamente en San Martín de Ventosela, construida en unos terrenos que nos cedió el Concello. Se estrenó en 1975 con ocho niños del rural gallego. -¿De qué condición social? -Antes eran todos huérfanos, pero hoy día pertenecen a familias desestructuradas, que les han retirado la patria potestad por distintos motivos: malos tratos o problemas de adicciones. Pero los niños que vienen a Aldeas Infantiles es a través de la Xunta, por decisión del Tribunal Titular de Menores, aunque también puede enviarlos a otros centros. -¿Qué ofrecen a esos niños? -Un entorno familiar, un hogar estable y una formación sólida para darles un futuro prometedor y seguro. Aunque sean siete o más hermanos no los separamos nunca. Una vez acogimos a once juntos. En la mayoría de los centros, al cumplir los 18 años, les termina la estancia y tienen que salir. Pero nosotros no los echamos a la calle, porque hay niños que aun siendo mayores de edad no están preparados para enfrentarse a la vida. Los educamos y preparamos para que puedan trabajar e independizarse. -¿Salió algún empresario? -Sí, sucedió con algunos y han colaborado, dándole trabajo a otros jóvenes de nuestra aldea. También tenemos a un ingeniero de Telecomunicaciones y a un Economista. Hay quienes consiguen hacer una carrera, pero depende de ellos. Por aquí ya han pasado unos 400 niños. Tuvimos senegaleses y saharauis. Pero la inmensa mayoría son gallegos. -¿Qué capacidad tiene el centro? -Podemos acoger a 54 niños. Tenemos un convenio con la Xunta. Nos cubre algo más del 30% del presupuesto. El resto de la financiación es gracias a los socios. Además de los hogares SOS, cuenta con un centro de atención de día para 12 niños y otros dos hogares en Vigo con capacidad para 14 niños. También trabajamos con las familias biológicas de estos chicos para no estropear la labor educativa. Ahora tenemos a siete hermanos de etnia gitana y son encantadores. -¿Cuánto cuesta ser socio? -La cuota mínima son 10 euros al mes. Pero cualquiera puede contribuir con algún donativo para ayudar a estos niños, que son un divino tesoro.