Jugadores, técnicos, directivos y peñistas celestes se llenan de peticiones que no pueden atender mientras las colas en las taquillas de Balaídos alcanzan las dos horas de espera
28 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Suena el teléfono. Es la tercera vez en veinte minutos. «¿Qué tal amigo? Cuánto tiempo. Oye no tendrás una entrada para el partido?». Otra vez la misma pregunta. «Me han pedido ya más de cuarenta. Yo les digo que pasen por taquilla, no se pueden atender tantas peticiones», confesaba el consejero vigués Pedro Posada. Las colas en Balaídos son maratonianas y, quien más y quien menos, busca los atajos que abaraten la cita.
«Te llama gente a la que ni siquiera conoces. No sé cuántas entradas me habrán pedido. Estamos desbordados, el ritmo de venta está superando las previsiones. Hemos tenido que mantener abiertas las taquillas hasta las diez de la noche por que la gente llevaba horas esperando en la cola y había que atenderles. Los medios de comunicación también solicitan, pero no es posible cumplir con tantas peticiones», reconocía el jefe del gabinete de comunicación, José Carlos Bastos.
La escena se repite desde el pasado jueves. «Salvo los compromisos ineludibles del club, yo no le doy una invitación a nadie. Los que me conocen ya saben lo que pienso de partidos así. Lo de verdad es el día a día, la Liga, esto es una fiesta así que, quien la quiera disfrutar y no haya estado el resto del año, que la pague», mantiene el relaciones públicas del Celta, Atilano Vecino.
Ex jugadores como Daniel Dutuel, futbolistas de otros clubes como Diego Mariño, la lista de peticiones sería interminable. «La demanda se nota más de lo habitual. A mí me han pedido el triple de entradas que para un partido cualquiera. No solo la familia, también vendrán amigos de Zamora a verlo. No sé si me llegarán las que tengo, probablemente tendré que comprar alguna más», admite el segundo técnico de los vigueses, Carlos Hugo García Bayón.
Joselu gastó más de mil euros
No será el único que tendrá que acudir a la taquilla para satisfacer tanto compromiso. Los jugadores están desbordados. Joselu ha invertido 1.150 euros para atender peticiones. «Es increíble. Entre los 30 que vienen de mi peña, en Silleda, mis amigos, los amigos de mis padres, mis tíos, mis primos.... Está siendo una auténtica locura», confesaba el delantero. Y eso que él, a priori, partirá del banquillo.
En la Federación de Peñas no dan abasto. «Nos siguen llamando multitud de peñistas. De Vilagarcía, de Rianxo, de todas las partes de Galicia. Unos quieren reservar, otros que se las consigas como puedas. Mucha gente me pregunta, a título personal, si tengo alguna. Incluso utilizan cualquier excusa o estrategia. Que si tienen miedo a quedarse sin ellas, que si las colas...», admite la presidenta de la Federación de Peñas, Begoña Vázquez. Cualquier conocido, próximo al club, es confundido estos días con el personal de la taquilla.
En Balaídos urge la paciencia para alcanzar la ventanilla. «Cuando llegué, la cola daba la vuelta al estadio, hasta la grada de Marcador. No recuerdo algo parecido. Yo soy socio, pero me llamaron unos amigos de Santiago y me han pedido que les compre las entradas. Ya les cobraré comisión por las casi dos horas que me he tirado esperando para conseguirlas», confesaba entre risas Marcos García.
«¡Pero esto qué es!, bramaba Loli viendo el personal que mantenía la fila. «Es para mi hijo, si no se la llevo me echa de casa», decía resignada. Coge el móvil antes de ponerse a la cola. «Hola Manolo, soy Loli, ¿no tendrás una entrada de sobra para el partido?».