El arquitecto Tom Maine dotará a la futura estación de Urzaiz de un periscopio. La singular solución permitirá a los pasajeros contemplar el mar desde los andenes, situados 17 metros bajo tierra. Poco más sabemos del proyecto, salvo que creará una estupenda plaza de 40.000 metros cuadrados y que sus dotaciones incluirán un nuevo hotel y, cómo no, un formidable centro comercial.
Lo que sí sabemos es que la nueva estación no será intermodal. El diseño la habilita sólo para transporte ferroviario. Una infraestructura que costará más de cien millones de euros, y que podría haber solucionado buena parte de los problemas de transporte de Vigo, se queda sólo para coger el tren o para ir de tiendas.
Por lo visto, a nadie se le ocurrió en su día que la ciudad podría necesitar un intercambiador de transportes. Y que la construcción de la estación para el tren de alta velocidad sería una magnífica oportunidad para ello.
Así, la estación de autobuses seguirá aislada en la avenida de Madrid, siendo la única del mundo que no tiene conexión ni con autobús. Si se aproxima usted a la parada de Vitrasa situada en su puerta, verá que los domingos y festivos, días de grandes desplazamientos, no hay ninguna conexión con el centro de la ciudad. Las únicas líneas urbanas para esos días le llevarán a Teis o al hospital del Meixoeiro, en las afueras de Vigo.
Nuestros gobernantes son muy dados a Casas de las Palabras, Planes Estratégicos, Vigos del Siglo XXI, Abrir Vigo al Mar, Fuentes Cibernéticas y Planes Nouvel. Pero, en las cuestiones del día a día, en las pequeñas decisiones que solucionan grandes problemas, andan muy cortitos, por no decir nulos.
La Xunta propone ahora que la nueva estación de Vigo sea intermodal. Como lo será la de Santiago, que acaba de firmar un convenio con Fomento para integrar las terminales de tren y de autobús.
Es más que probable que esta posición de la Consellería de Medio Ambiente, Transportes e Infraestructuras responda a un interés de confrontación política. Que se quiera erosionar a Caballero ante la inminente presentación de la maqueta de Maine. Pero no puede objetarse que no tengan toda la razón. Y que pedir un intercambiador de transportes es de sentido común. Como lo demuestra que esto lo vea hasta un conselleiro.
Haría bien el alcalde en agarrarse firme al periscopio y seguir su etimología: "Mirar en torno". E intentar ver que las ciudades europeas apuestan por integrar estaciones de transporte. Que esto es hoy imprescindible. Y que, si no lo había pensado, tal vez por falta de vista, tiene la oportunidad de rectificar antes de que comiencen las obras y, una vez más, metamos la pata por las urgencias de lo inmediato.
eduardorolland@hotmail.com