Con sus cinco pisos y sus espectaculares dimensiones, el Jascon 27, una antigua cárcel flotante inglesa, causó sensación ayer en el puerto de Marín. Esta embarcación -de 102 metros de eslora, 27 de puntal y 26 de manga- pesa 13.200 toneladas. Los remolcadores la guiaron hasta el muelle Reboredo, en la zona de expansión portuaria, donde atracó para protegerse del temporal que azota el Atlántico. Este peculiar buque, que tiene bandera de las islas caribeñas de San Vicente y las Granadinas, continuará su periplo en cuanto mejore el tiempo. Su destino: el golfo de Guinea, en aguas territoriales de Nigeria. Allí, ya transformado en hotel, servirá como hotel de trabajadores de las plataformas petrolíferas.
Islas Malvinas
La inmensa antigua cárcel flotante se construyó en un astillero sueco como buque alojamiento. En 1982, el Gobierno de Margaret Thatcher lo adquirió para reforzar los medios de alojamiento para apoyar la presencia británica en las islas Malvinas.
Más adelante, Estados Unidos se hizo con este navío ubicándolo en Nueva York. Los americanos estimaban que esta embarcación reunía las condiciones para servir de cárcel flotante, y así comenzó su historial como presidio. En 1997 volvió a cruzar el Atlántico con destino a Gran Bretaña, donde continuó con el cometido de cárcel.
En esa ocasión, sirvió como complemento de la prisión de Verne, en el condado inglés de Dorset. Mientras duró su estancia en aguas británicas acogió a 400 reclusos clasificados en la categoría C por la Justicia británica, es decir, varones condenados a penas de cuatro o más años.