Así se disfrazaba la deuda del Celta

X. R. C.

VIGO

La propuesta de culpabilidad para Horacio Gómez por parte de la administración concursal se basa en seis anomalías contables realizadas para enmascarar las pérdidas

07 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Graves anomalías en la contabilidad, que determinan una situación patrimonial ficticia». Bajo este título la administración concursal del Celta relata los motivos que le llevaron a proponer al juez de lo Mercantil la calificación de concurso culpable, apuntando directamente al ex presidente Horacio Gómez como responsable de la «maquinación contable y financiera» encargada de disfrazar la situación de causa de disolución que atravesaba el club. Francisco Prada y José González indican en su informe que las cuentas anuales del Celta entre las temporadas 02/03 y 05/06 «no reflejan la imagen fiel del patrimonio y de los resultados obtenidos por la entidad, y se han confeccionado con la finalidad de enmascarar una situación financiera muy agobiante, así como la obligación legal de disolución por haber consumido las pérdidas reiteradas, con creces, la totalidad del patrimonio social». Estos son los principales puntos denunciados:

Las actas

Una deuda de 18 millones que jamás apareció en los balances

La inspección de Hacienda instruyó desde 2002 hasta el 2006 actas por el impago del IVA y el IRPF de no residentes. Aunque estaban recurridas -ahora ya tienen dos sentencias en contra- la obligación según los administradores era que apareciesen provisionadas en el balance anual de la sociedad, algo que nunca sucedió. «En contra de lo establecido en los principios contables de imagen fiel y prudencia valorativa ni se registraron las deudas ni se dotó de provisión» lo que supuso que «los balances se encuentran sobrevalorados y las deudas infravaloradas en 18 millones de euros». El argumento para no incluir estas cantidades era que «existían perspectivas de una resolución positiva para la sociedad», una explicación que no comparte el informe, que indica textualmente que «debería haberse dotado la provisión sin perjuicio de su posterior reversión si los recursos interpuestos se hubiesen ganado».

Amortización de futbolistas

Reflejo de 5,8 millones en el balance como activo de jugadores que ya no estaban

Catanha con 3,8 millones, Sebastián Méndez con 1,8 y Carlos Vela con 231.440 euros aparecían como activos del club cuando ya no formaban parte del Celta, algo que los administradores consideran «un incumplimiento de la normativa contable (...) que adquiere un carácter inadmisible en el caso de jugadores pendientes de amortizar al finalizar su relación contractual con el club. La única justificación radica en la pretensión de no reflejar las pérdidas realmente experimentadas en los ejercicios en los que se contabilizan incorrectamente». El informe pone de manifiesto que Alfredo Rodríguez había justificado la presencia de Catanha en el balance por una supuesta prórroga de contrato, un documento que no le consta a los administradores.

Activación

Cuatro jugadores de la cantera aparecían como ingreso en el balance por 12 millones

Borja Oubiña por 10 millones (después fue revalorizado en cinco más), Jonathan Aspas por 800.000, Iago Bouzón por idéntica cantidad e Isaac Fernández por 400.000. El club bajo el mandato de Horacio Gómez consideraba como ingreso a los cuatro canteranos porque «refleja de mejor manera la imagen del patrimonio del club», pero los ponentes recurren al plan general contable para desmontar esta teoría: «Solo se permite la activación de los derechos sobre deportistas profesionales si proceden de transacciones onerosas valoradas por su precio de adquisición. La normativa contable no establece método alguno para el cálculo de los costes derivados del proceso formativo». Indicando además, que en el caso del Celta «la activación tampoco responde a unos gastos reales y cuantificables en la formación de jugadores, como parece desprenderse de la memoria del club». En base a esta explicación, Prada y González sostienen que «se trata de prácticas utilizadas para reconocer unos ingresos que no son susceptibles de contabilización bajo la aplicación de la normativa contable en vigor».

Primas

Sin contabilizar 2,1 millones en acuerdos verbales para evitar el aumento de las pérdidas

Horacio Gómez no computó en el balance ninguna de las primas ni por el ascenso a Primera (04/05) por valor de 822.936 euros ni la clasificación para el UEFA en el curso posterior por valor de 1,3 millones. En base a esta omisión se explica en el documento que «es incuestionable que los gastos que figuraban en esta partida deberían de haberse contabilizado en los ejercicios correspondientes, aún cuando su devengo se hubiese producido en base a un acuerdo verbal».

Dinero

1,5 millones de desfase entre el balance de caja y el arqueo realizado

La administración concursal pidió explicaciones sobre el epígrafe -«regularización saldo de caja»- por importe de 1,5 millones, un ajuste realizado según los actuales gestores para reflejar la diferencia entre el saldo que constaba en la cuenta de caja del balance y el saldo que resultaba del arqueo realizado, o lo que es lo mismo, que sobre el papel el club tenía 1,5 millones de euros en caja, pero nunca llegaron a aparecer. El informe de la dirección financiera del club al cierre de la campaña 06/07 ya especifica al respecto que «se detectan determinados saldos de tesorería no acordes con la realidad». Los administradores comentan que el ex director general Alfredo Rodríguez le dio al respecto «una explicación confusa en relación a ciertos gastos pagados en temporadas anteriores respecto de los que no se contabilizaba la salida de caja que suponían».

Acuerdo de publicidad

Computado un convenio con Caixanova de 2,8 millones en un año cuando pertenecía a siete temporadas

Aparece reflejado íntegramente en el curso 04/05 y al año siguiente consta con un ajuste de 1,6 millones de euros cuando «los ingresos deberían imputarse a cada uno de los ejercicios económicos correspondientes», desde el año 2004 cuando se firmó hasta el 2011 que era su fecha de extinción. De hecho, en el convenio se especifican las cantidades de cobro desde la primera a la última temporada por importes que oscilaban entre los 350.000 y los 415.000 euros.

Alguna de estas circunstancias recogidas como anomalías por los administradores concursales se venían destacando como salvedades por los auditores, lo que lleva a pensar que «la situación era formalmente reconocida y consentida». De haberse corregido esas salvedades, el Celta estaría en causa de disolución desde el 30 de junio del año 2003. Cinco antes de acogerse al concurso de acreedores como sucedió finalmente.